16 de noviembre de 2014

Nosotros los solitarios


PODEMOS es a la política lo que todo a cien.
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¡QUÉ sería de nosotros los solitarios sin las estadísticas!
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UNA de las pocas ventajas de hacerse viejo, viejuno, es que apenas queda nada que pueda desengañarte o producirte una gran decepción.
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NO hay nada a la intemperie sobre lo que no se pose el rocío de la mañana, ni rocío al que el sol no arranque un arpegio jovial.
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"ESTO va a ser sicosomático" fueron sus últimas palabras.
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NO todo el mundo ha tenido esa suerte: Fulano nunca ha elogiado nada tuyo. 

Madrid, 9 de noviembre de 2014


7 comentarios:

  1. Bonita foto. Y qué bien hueLEEN en casa de Andrés.

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  2. Qué bonita entrada para un domingo...
    Y qué preciosas flores para nosotros los solitarios...
    Gracias por la parte que me toca :)

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  3. A bote pronto, con permiso y una hora menos VOTA VOTA LA PELOTA:

    ¿Y NO PODEMOS, el todo para mí de la política?

    ***

    ESTADO no, estadísticas.

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    CATALUÑA, ese país: viejo uno y joven mil.

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    GENIAL arpegio jovial
    del rocío de los prados
    de los Manriques, ¿dó estás?

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    “¿QUÉ HA SIDO ESTO?” fueron sus penúltimas palabras.

    ***

    AH los Fulanos y Fulanas de la vida literaria…

    ***

    En Mogán (Gran Canaria), a 16 de noviembre de 2014.

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  4. Sigo con mis subrayados de “El final de Sancho Panza…”:

    “Cada uno es como Dios le hizo, ama, y aun peor muchas veces”

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  5. "UNA de las pocas ventajas de hacerse viejo, viejuno, es que apenas queda nada que pueda desengañarte o producirte una gran decepción".

    Que va, que va... Eso sólo ocurre si has aprovechado bien el tiempo y ya al final, de viejuno, has logrado cumplir la tarea esencial de la humanidad: acabar algo menos imbécil que al principio; pero, aunque parezca increíble, eso solo lo logra una pequeña minoría de sabios. La inmensa mayoría concluye, concluimos, igual de ansiosos y desnortados que en la juventud más decepcionante y salvaje.
    Precioso ramillete.

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  6. Llevaría una hora dormido. De repente, me desperté. En la oscuridad, apareció en mi mente el ramillete. Estuve mucho tiempo de vigilia, desvelado. Aunque la belleza es un en sí, pensé que, sobre todo, esas flores estaban allí para que las pintara Antoñito López o, mejor aún, Sánchez Cotán o -señoras y caballeros, ¡en pie! y, caballeros, ¡fuera los sombreros!:- el inmortal Velázquez. Seguía la vigilia y, como los cuadros siempre tiene que estar en algún sitio, proseguí: es justo y necesario, imprescindible, que nuestro Juan de Villanueva haya construido un lugar para exponerlo. No sé cuántas horas perdí en todo esto. Hay que tener mucho cuidado con la inquietud de la belleza. A veces su intensidad impide culminar la paz de una vida llena de días bien dormidos.

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  7. De la misma manera que lo peor que le puede pasar a un maniaco persecutorio es que le persigan de verdad (como le pasaba a Rousseau), lo peor que le puede ocurrir a un eritrofóbico como yo que se resiste a su condición natural de ágrafo es ser un zoquete para la ortografía y echar siempre un montón de faltas. En fin, cada cual lleva su cruz como puede.

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