22 de noviembre de 2014

El trasnochado

RARAMENTE se ha ocupado uno en este almanaque de lo que otros dicen de él. Lo de hoy, siendo festivo, no debería contabilizar ni siquiera como réplica.
Me envía una amiga el enlace de alguien que titula que uno "revela como mínimo una pose de escritor trasnochado". 
Al glosar ese hombre mi artículo sobre el drae y la definición de ruiseñor que viene en él, pensé que lo de trasnochado iba por ahí, ya que el ruiseñor no sólo canta maravillosamente, sino que es el pájaro trasnochado por excelencia: canta todo el día, pero se le oye principalmente de noche, por trasnochar él como ningún otro.
Pero no, el articulista, se agarra a la frase en la que dice uno no acordarse del nombre del secretario de la rae. "¿Pero cómo no va acordarse?", parece decir indignado. "Nada más sencillo. Hubiera bastado con haber entrado en internet y allí habría encontrado no sólo cómo se llama, sino que es una eminencia mundial...". 
Vamos con mi frase: "Pero sucedió algo importante en la vida de cualquier ser humano… cierto día conoció uno al secretario de la rae. Fue hará cosa de un año, en una cena. Ya no recuerdo su nombre, pero sí que me pareció persona importante". 
En un primer momento me dije: "Esto va a ser la decadencia, Andrés; la gente ya no advierte la ironía de tus escritos. Si no se entiende que ese "ya no me acuerdo de su nombre" lleva la misma coña que aquel "de cuyo nombre no quiero acordarme", apaga y vámonos". Pero luego, leyendo la cartela que aparece debajo de la foto del articulista, me quedé más tranquilo: catedrático de álgebra, exrector de la universidad de La Coruña y, a tenor de la indignación que le ha producido que no recuerde uno ese nombre y el entusiasmo que pone él en recordarlo, primo turiferario del secretario de la rae, de cuyo nombre sigo sin acordarme. Ni para catedrático ni para rector ni para primo de un académico, incluso ni para académico, se necesita sentido del humor; ahora, si se escribe, no estorba tenerlo.


Córdoba (desde el tren). 12 de noviembre de 2014



8 comentarios:

  1. Inasequible al desaliento, continúo con mis frases subrayadas de "El final de Sancho Panza...":

    "... pues el compartir los rigores del cielo, la monotonía de las leguas y las alforjas, sujeta a las personas con cinchas más fuertes que las de la sangre".

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    1. Va a dejar el libro hecho cisco.

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  2. Visto el jacarandoso enlace que nos brinda, Andrés, se ve que es preciso ser algebrista y ex-rector para dar en la extraordinaria fantasía de considerar a ese señor gallego que medra en los predios filipocuartiles (de cuyo nombre no quiere acordarse) "reconocido cervantista". Locuras sin fundamento.

    Yo de usted, y considerando los tiempos que corren, tomaría lo de escritor trasnochado como extraordinariamente halagador cumplido.

    Un saludo.

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  3. ¡Y mucho humo que tienen algunos en la cabeza!

    (preciosa foto, por cierto... realmente preciosa)

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  4. «Yo pienso de mí lo que tú de ti»
    (Guzmán de Alfarache, II P., cap. 1).

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  5. Todo un argumento: catedrático de algebra. Tiene algo galosiano, este hombre. A mí me ha hecho gracia su incapacidad lectora, no he reído a carcajadas, pero sí he sonreído condescendientemente: será de los que dice que la ciencia es cultura [esa palabra]. ¿Hay una novela ahí: en su extravío? Siempre hay una novela y este es un detalle que retrata a una persona mucho más que la breve y potente biografía que acompaña el escrito: ay, cifrarlo todo a los buscadores. ;-)

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  6. ¿Exrector de coletilla? Bien cremaditos, ni exduque ni exduquesa es la ceniza.

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  7. Sierra Morena cordobesa. Molino y olivos, Cucurucho. Monte al que el arroyo Cucaracha le hacía cosquillas ya por estas fechas. Allá seguirán los dos. Saludos.

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