23 de abril de 2012

Páginas de respeto

¿POR qué las pantallas de los ordenadores, en cuanto entramos en internet, se nos llenan  de letras, casi todas feas? Han logrado hacer de internet algo muy parecido a los carteles de los saldos de unos grandes almacenes. Se diría que todo lo que aparece allí vale la mitad de lo que vale, no tanto porque casi todo se nos dé gratis, como porque es tratado como mercancía estropeada o de desecho, tanto sea una biografía de Kant como un puesto de hamburguesas on line. Todo está, diríamos, hecho picadillo. Únicamente, en mi modesta opinión de tipógrafo aficionado,  las camisetas de los ciclistas profesionales y las vallas publicitarias que anuncian chalets adosados en una urbanización aún inexistente en mitad de la nada lo superan en horror vacui. En definitiva: a veces tiene uno la sensación de que navegar por internet es, al mismo tiempo, navegar por el espacio teniendo que esquivar toda la basura variopinta que flota orbitada. Y no nos referimos ahora a la porquería moral (insultos, calumnias, insidias y falsedades que se circulan a diario de una manera decidida), sino a ese otro amontonamiento propio casi siempre de mentes desidiosas,  inopes o atolondradas, que no tienen criterios estéticos y que lo mismo les da esta letra que aquella, esta foto y en este tamaño que en aquel otro, o estos o los otros colores... Les parece que lo importante es decir las cosas, desentendiéndose del modo en que las decimos y desoyendo aquel consejo de JRJ que hemos citado tanto: “En edición diferente los libros dicen cosa distinta”. 

Cuando murió Steve Jobs se circuló un discurso suyo en el que confesaba que decidió dedicarse a los ordenadores cuando advirtió lo feas que eran las letras en todos ellos. Para entonces ya había visto yo cierto vídeo-parodia: la diferencia entre la caja de un ordenador de Microsoft y otra de Apple. Se ve en el primer caso una caja con todos sus lados vacíos y a la que sucesiva, profusa e implacablemente iban añadiendo toda clase de eslóganes, informaciones técnicas, precio, oferta, rebaja y fotografías del contenido hasta que no quedaba un solo centímetro sin ocupar. Por sus seis lados.  Acto seguido llegaba el momento de Apple. Nos mostraban la caja por todos lados. Como el mago que enseña la chistera para que se vea que no habrá truco. La caja era negra, naturalmente. Pasaba el tiempo y la caja seguía igual, hasta que de pronto como el golpe de un tampón, aparecía en uno de los lados la conocida manzana. Blanca. Nada más. Ni siquiera una letra. No hacía falta, conscientes de que no necesitaban añadir más.

Venimos de un mundo en el que los libros tenían todos al comienzo unas llamadas páginas de respeto, en blanco, que eran como una cortesía del editor, una pausa diríamos, transición del mundo exterior al mundo que se nos iba a ofrecer en letra impresa.  Internet es un gran adelanto, desde luego, pero distamos mucho aún del refinamiento de nuestros viejos tipógrafos. Necesitamos otro Jobs que ordene, limpie y elimine todo el ruido y el feísmo que se ha apoderado de internet, alguien que nos dé las páginas de respeto que pongan un poco de sosiego a esta corea psicodélica que se ha apoderado de las pantallas de nuestros ordenadores, alguien que los convierta en lo que han sido hasta hoy los libros, que nos serene, no que nos enerve.
        [ Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 22 de abril de 2012]

11 comentarios:

  1. Y el respeto que se le tiene a la página.

    Grande eres.

    ResponderEliminar
  2. ¡Sí, por favor! Necesitamos recuperar el espacio en blanco. Necesitamos un respiro.
    Sería todo un alivio.

    Una entrada muy necesaria.

    ResponderEliminar
  3. No,yo no creo que haga falta ningún otro Santo Jobs u Hombre providencial, quizás sí la lenta paciencia de una mejor educación básica (nada que ver con porcentajes de presupuesto) y el resto quizás se dé por añadidura. Mientras tanto, entre la basura los oasis, su paz, resplandecen y deleitan más.
    saludos

    ResponderEliminar
  4. Y concretamente, ¿desde cuándo hace ordenadores Microsoft?

    Hay que informarse mejor antes de lanzarse de cabeza a glosar las supuestas "virtudes" de la manzana.

    Si un fan de Apple prefiere una caja negra y no saber qué hay en las tripas de su pc, él mismo. Total, lo que la mayoría busca es estatus y fardar de manzana.

    Yo prefiero saber al dedillo todo lo que contiene el ordenador que me estoy comprando, gracias. Quizá por eso no quiero ni necesito "profetas" estilo Jobs que luego sólo son mercachifles con buen ojo para el nicho de mercado.

    ResponderEliminar
  5. Feliz día del libro, gran escritor. Saludos a todos

    ResponderEliminar
  6. Claro, necesitamos alguien que nos niegue información, y sólo nos venda un producto estéticamente bello.

    ResponderEliminar
  7. Un pequeño pero. Aún es posible insertar una página de cortesía en nuestra navegación: basta con dejar vacía la URL en la "página de inicio" de nuestras opciones de internet, de modo que, al pulsar en el icono del navegador, la que se abra será una web hueca y disponible. Su santo y seña será: "about: blank". Es fácil, es gratis, es... higiénico.

    ResponderEliminar
  8. Todo cierto pero añado lo latosos que son los portátiles que entre avisos , virus , calentamientos y reinicios hartan a cualquiera. Hay que dar las gracias a Jobs por el iPad
    Saludos

    ResponderEliminar
  9. "desecho", sin hache, ¿no?

    ResponderEliminar
  10. Pienso que leer en formato digital nunca será como apropiarnos de lo que se nos dice en un texto impreso sobre papel; los hipertextos, los reclamos visuales y todo ese feísmo y el ruido del que hablas y que inunda nuestra pantalla, todo esto no propicia para nada el recogimiento y la serenidad necesarias para hacer nuestra una lectura, tan sólo favorece la dispersión, que al final abruma y entonces dejas de leer. Personalmente me cuesta más asimilar lo que leo de Andrés Trapiello en su blog de internet (no es por su diseño, con composición bonita y clara de cada página) que cuando me retiro a un rincón a mi aire con uno de sus libros. Algo descentra mi atención delante de la pantalla, y no sé por qué no retengo bien lo que he leído, no me queda el mismo poso como cuando le leo en papel. Saludos afectuosos.

    ResponderEliminar