8 de abril de 2012

Respuestas en diferido

HACE unos meses vinieron dos amigos a hacerle a uno una entrevista de cierta extensión. Se trataba de responder a unas preguntas que yo desconocía de antemano, como en unas oposiciones. Les dije que no era bueno repentizando. Tampoco encontraba gran interés en realizar cabriolas ni saltos mortales delante del lector. Añadí que tratándose de una entrevista sobre asuntos literarios, sería mejor pensar las respuestas un poco para no dar cualquier cosa por buena. Convinimos en que me pasarían las preguntas y las respondería. Lo hicimos así a lo largo de un par de semanas, pero cuando el director de la revista donde iba a aparecer se enteró, fulminó la entrevista y se negó a publicarla. Se ve que a ese hombre no le interesaban las respuestas, sino la posibilidad de verle a uno dar un traspiés y romperse la cabeza. Quizás fuese de esos periodistas a los que les parece más vivo un hombre cuando se quita la vida, a ser posible en directo, que cuanto trata de salir del paso como puede.
A uno no le importa responder cuestionarios, pero le gusta hacerlo tranquilamente, y corregirlos, desde luego. Incluso recordar humorado, mientras, las razones por las cuales Julio Camba no concedía entrevistas a nadie: "Joven, lo que le voy a contar a usted hoy, lo cuento yo mañana en mi artículo, y lo cobro yo".
Hace unas semanas Julio Memba, de la revista Tiempo, me envió este cuestionario. Le pregunté si cuando se publicara podía remitirme algún ejemplar de la revista. Me dijo que sí, pero se conoce que la crisis se ha agravado desde entonces: "El reportaje sobre los blogs literarios aparece publicado en el número de Tiempo que está ahora mismo en los quioscos. Siento no poder mandarte ningún ejemplar, pero yo tampoco tengo" –se lamenta–. "La semana que viene se colgará en la Red y también te enviaré el enlace. Muchas gracias por tu colaboración".
Hoy los quioscos de España están cerrados, de modo que no puede uno comprobar tampoco si las respuestas van tal cual se las envié o no. Las pongo aquí, con alguna adición y alguna corrección. Aunque reconozco que las correcciones habría estado bien que hubiesen sido de mayor calado y las respuestas algo mejores. Se ve también que está uno en decadencia, lo mismo en directo que en diferido.

¿Podemos decir que Hemeroflexia ha venido a sustituir a tus diarios?
No lo creo. El lector atento de Hemeroflexia acaso haya percibido algunas diferencias sustanciales. La primera es su periodicidad. Hemeroflexia aparece a diario, hasta hoy, sin faltar día. La principal, no obstante, atañe al tono y naturaleza de los asientos. En Hemeroflexia ni hay intimidad ni hay ficción, como ocurre en Salón de pasos perdidos, una novela en marcha basada precisamente en la intimidad de sus protagonistas. En el blog uno no es más que un vendedor ambulante de almanaques, como aquel del que habla Leopardi. 

Sorprende la puntualidad con la que acudes a la cita con tus lectores. No es frecuente que el autor publique indefectiblemente un post diario...
Yo mismo estoy sorprendido de esa puntualidad que tiene que ver, supongo, en parte al menos, con alguna endorfina, la satisfacción del deber cumplido tanto como el de intentar la obra bien hecha. Saber que la puntualidad y la regularidad serán apreciadas por personas que también acuden puntual y regularmente a su encuentro. Nuestro pequeño mundo de autor y lectores como un reloj no ya mecánico, sino de sol, quiero decir, el único reloj que ni atrasa ni adelanta. La única ficción: persuadirnos de que el mundo, al menos en nuestra microscópica parte, está bien orbitado. Dicho esto, yo también encuentro muy extraña esa puntualidad, porque no soy puntual con nada, o llego demasiado tarde o me voy antes de tiempo del lugar de los hechos. En definitiva, un desplazado. Esa es la definición de flâneur que daba Benjamin, se diría que pensando en gentes como el autor y los lectores de este almanaque.

La literatura raramente es una actividad con ánimo de lucro. Pero la que publica en los blogs, con frecuencia, no recibe ningún emolumento. ¿Crees que ésa  es la causa de que haya meses en que elblogger sólo publica dos o tres entradas? Muchas menos, en cualquier caso, de los que sus lectores quisieran.
El dinero nunca es razón suficiente. Pero es condición necesaria para que puedan hacerse las obras. El trabajo de un escritor ha de pagarse. Poco o mucho. Sin embargo en el momento en que vivimos del todo gratis en internet, en el que tengo unos cuantos libros pirateados en la red permanentemente y en el que siempre habría gente que dijera, por qué pagar por algo que puedo darme gratis o pirateado... en este momento, esto es, al menos para alguien con medios tan modestos como los míos, poco viable. De momento se gana uno la vida con otras obras, y no me planteo si es o no gratis, sólo si lo que hace está o no bien desde mi punto de vista. Desearía contar, no obstante, como hacían los músicos del siglo XVIII con los suscriptores de sus partituras, con un puñado de lectores que hicieran posible este proyecto. Si un escritor no puede vivir de su trabajo tendrá que vivir de los mecenas, un solo mecenas que pone mucho, como en el siglo XVII, el de la miseria española, o de muchos, como en los tiempos de la caridad actual, no menos míseros.

¿Echas en falta la impresión tradicional en papel cuando publicas un post?
Sí. Pero eso, por suerte, tendría remedio. Algún día podría publicarse una selección en papel. Aunque de un modo modesto, algo que fuese atractivo desde un punto de vista tipográfico, y diferente al blog.

¿Crees que los Blogs acabarán sustituyendo a las revistas de creación literaria?
No tengo la menor duda, al menos la inmensa mayoría de las que conocemos. Pero no por el papel, sino porque tienen un carácter únicamente instrumental: informativo, periódico, comercial... Las revistas de creación seguirán como hasta hoy. Cosa de pocos para pocos. Los happy few, que decía Stendhal. Pero suplementos de periódicos, periódicos incluso y demás, revistas de derecho, de literatura o de filosofía acabarán en una tableta. Y si algo en ellas nos interesa, cada cual lo imprimirá. Claro que estas profecías no sirven de nada, porque las cosas acaban siendo siempre de otra manera a como las habíamos pensado. Se lleva diciendo que vamos a ver el fin de los periódicos en papel, y ese fin se está haciendo esperar en algunos casos.

4 comentarios:

  1. ¡ni siquiera el periodista tiene un ejemplar de Tiempo! sí que es éste bien escaso, desde luego. Por lo demás, don Andrés, gracias por el blog, también por sus penetrantes respuestas.Almanaque, quizás refugio en el viento también un blog.Saludos

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  2. Su blog tiene autenticidad literaria , no recurre al corto y pego y autobombo o reseñas favorables para los amigotes y encima está muy trabajado y tiene la mayor calidad .
    El flaneur de la calle no es viable, no puedes detenerte en los escaparates sin ser grabado ni resultar sospechoso de ser sospechoso. En el caso de su blog los lectores no son flaneur, satalker o curiosos sino aficionados a la literatura, según pude comprobar por el alto número de felicitaciones y agradecimientos que tuvo en el aniversario,
    Gracias y felicitaciones por su trabajo

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  3. Resulta patetico que tenga que comprar la revista de Tiempo para ver la entrevista reproducida, lo único que le ha faltado a la entrada de hoy es una de las bonitas fotos que suele añadir. Concuerdo con Colom que los visitantes de su blog son aficionados a la literatura y aunque no paguemos por el blog, si que compramos libros incluyendo los electrónicos y por supuesto algunos suyos. Larga vida al blog..
    saludos
    txema

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  4. Recogiendo el guante que lanza el autor, como de pasada... acerca del mecenazgo colectivo... hay autores (ahora pienso en Lorenzo Silva) que han recurrido a un ingenioso sistema de prefinanciación de ciertas obras, de manera que sus futuros lectores adquieren un ejemplar antes de que se publique, y para que se pueda publicar. No sería lo mismo, pero... es una idea...

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