11 de abril de 2012

Pero entonces, ¿por qué escribo?

RECORDABA Leopardi, a quien tanto quería Nietzsche, cómo sintió que la vida se le había ido leyendo libros. Y nos recuerda hoy Nietzsche las razones por las que acaso se le está yendo, escribiéndolos. 
La pregunta se la hace Nietzsche, en La gaya ciencia o La ciencia jovial. Y él mismo se responde en este diálogo al modo de los de Sócrates.: 
"A: No soy de los que piensan con la pluma mojada en la mano. Y mucho menos de los que se entregan por completo a sus pasiones ante el tintero abierto, sentados en su silla y absortos frente al papel. Yo me irrito y me avergüenzo de todo lo que escribo. Escribir es para mí una necesidad –incluso hablando en metáfora me resulta desagradable. B: ¿Entonces por qué escribes? A: Bueno, amigo mío, para serte franco, no he descubierto hasta ahora ningún otro medio de librarme de mis pensamientos. B: Y, ¿por qué quieres librarte de ellos? A: ¿Por qué quiero? ¿Acaso quiero? Simplemente debo hacerlo. B: ¡Basta! ¡Basta!"
Eso, basta, aunque tampoco se nos despintan las últimas palabras de Teofrasto, recogidas, compartidas y glosadas igualmente por Leopardi en otro lugar de sus opúsculos morales: "Vivid felices y abandonad los estudios que requieren mucha fatiga, aunque reporten mucha fama". ¿Cómo obraremos entonces? Tratar de hacerlo todo sin esfuerzo, si no a la ligera, si a la buena de Dios, y a ser posible sin pensar en la fama. Sólo así la vida podrá resultarnos soportable, provechosa.

Palacio de los Leopardi en Recanati. Biblioteca.

6 comentarios:

  1. Me han gustado los post sobre Leopardi
    Saludos

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  2. "Vivid felices y abandonad los estudios", Teofrasto, qué trasto, no sólo los economistas, también los filósofos se empeñan en decirnos como tenemos todos que vivir, y siempre con imperativos muy categóricos: ¡Indignaós! clama hoy el que más vende, tan teofrasto él.
    saludos

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  3. En mi casa entró usted hace justamente ahora un año. Devoramos sus diarios y creció mucho la marea viva del diálogo en nuestra pareja. Nos dió temas sobre los que hablar y que ignorábamos y una guía de lo que nos faltaba por leer.

    Ya no añoro sus diarios, quizá tan solo un poco, porque su Hemeroflexia es el encuentro cotidiano con un amigo que me ofrece elementos de reflexión e inspiración.

    Le quedo agradecido como mero lector.

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  4. Ya afirmó el sedentario y algo displicente Josep Pla, en su grisógeno cuaderno: "Esfuerzos, ¿para qué?". Eso mismo digo yo... El esfuerzo es una modalidad de la violencia. Ya somos dos...

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  5. Sin esfuerzo, a la ligera y como para salir del paso, sin pretender cumplir un complicado esquema previo, a la manera con la que Cesar Vallejo decía que para afirmar su vida no tenía sino su muerte. Algo así.
    Atentos saludos

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  6. Esa es la esencia del escribir, liberarse del pensamiento al que uno ha llegado y que si no se "suelta", atormenta. A la fama, ningún esfuerzo, es estéril y ajena. Lamentablemente no todos escriben para ser libres, sino para alimentar "su" fama y, así, su vida se convierte en una continua puesta en escena y sus gestos, su decir, su hacer, en una continua pose que cansa y agota pues eso sí que requiere esfuerzo. Y es de ese esfuerzo del que debe huir uno, de esos estudios para quedar bien.

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