25 de junio de 2011

El lenguaje de las ruinas (una postal)

NO acierta Hannah Arendt a explicarse, en su primer viaje a Alemania después de la guerra, la razón por la cual todos allí parecen insensibles y refractarios a hablar de lo que les ha ocurrido durante el nazismo, incluso, insiste, como si nada de lo sucedido en Alemania desde 1933 hasta 1945 hubiese tenido lugar.  “En medio de las ruinas, los alemanes se escriben unos a otros postales de iglesias y plazas de mercados, de edificios y puentes que ya no existen”, nos dice. Y es que, en cierto modo, la culpa nos hace creer a menudo que sólo podremos sobrevivir en un presente incierto mediante un pasado ya inexistente pero del que tenemos la certeza, bien dolorosa por cierto al haber desaparecido, de que existió. “Y la indiferencia con la que se mueven entre los escombros se corresponde exactamente con el hecho de que nadie llora a los muertos (…) Esta insensibilidad general o en todo caso la evidente falta de corazón que a veces se envuelve con un sentimentalismo barato sólo es el síntoma externo más llamativo de la negativa profundamente enraizada, obstinada y ocasionalmente brutal a encarar y soportar lo que de verdad sucedió”. Así que el ser humano, hallándose entre ruinas, no tiene a su alcance otro que el poco sentimental lenguaje de las ruinas, si quiere levantar al fin algo hermoso y duradero, un verdadero sentir a prueba de las acometidas del nihilismo totalitario.

3 comentarios:

  1. Manuel Cañedo Gago25 de junio de 2011, 9:26

    Hay contadas excepciones, como la de Vedran Smailovic, conocido como el "Chelista de Sarajevo", que en el año 1992 decidió actuar a diario en mitad de la zona de guerra en que se había convertido su barrio. Cuando un periodista le preguntó si no estaría volviéndose loco, Smailovic contestó que por qué no preguntaba si no estaban locos ellos por haber destruido la Biblioteca Nacional de Bosnia. Entre tanta devastación, el chelista sarajevita hizo fluir el lenguaje de la música.

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  2. En el cine alemán de posguerra se evidencia justamente lo que cita de Hanna Arendt: la necesidad provocada por el trauma y la mala conciencia de cambiar de tema, de mirar hacia otra parte.
    Eso nos da que pensar. ¿se habrá asumido realmente en Alemania todo el infierno del que fueron responsables?
    Los alemanes se centraron en la producción. La solución pasó por reciclar las fábricas de armamento en fábricas de Mercedes, Audi y Wolkswagen, pero seguían sin ser my conscientes de lo que había pasado.
    Por suerte para nosotros esa generación está prácticamente extinta. Pero, ¿Qué queda de aquello? Me gustaría poder echar una ojeada a los libros de texto de la época y contrastarlos con los de ahora, ¿A que edad pondrán a sus hijos al corriente y de que manera?

    Andrés, gracias por el aporte.
    Saludos

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  3. Mi abuela decía:"Los seres queridos mueren cuando se olvidan.Pobres seres queridos".

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