5 de junio de 2011

Puedo esperar (y dos crímenes ejemplares y una foto)

AYER. Se acercó una desconocida a la caseta de la Feria del Retiro con un libro ya leído, de su biblioteca, para que se lo dedicara. Al abrirlo vio en la página de respeto, tamponado, el exlibris con el nombre de su propietaria y su lema. Era el más distinguido que nadie haya pensado nunca para un libro, para la vida: “Puedo esperar”. Cuánta delicadeza en estas dos palabras, cuánta poesía. El nombre de la mujer parecía el de uno de esos personajes femeninos de Galdós: Rosa Celada. Confío en que no haya sido indiscreto ahora contando esto aquí, pero cuando se producen tales conjunciones astrales hemos de llevarlas a los más próximos, discretamente, igual que las abejas polinizan las flores.

HOY. Dos crímenes ejemplares. El primero: Lo mató por haber programado la presentación de Crímenes ejemplares de Max Aub precisamente hoy, en la Feria del Retiro, durante la final del Roland Garros entre Federer y Nadal. El segundo: Lo mató por haber aceptado ser el presentador de Crímenes ejemplares, sin haberlo releído antes de decir que sí.

Y LA FOTO.  De hace un momento, en el Rastro. Una caja de rótulos de porcelana para las tumbas de un cementerio, entre ellos el de un Lázaro Jordán, otro admirable nombre galdosiano, al que no le han dado tiempo de resucitar.
(Dos meses después de publicada esta entrada, se recibió en el blog el 30 de julio de 2011 este comentario: "Hola, soy X, el nuevo dueño de la Almoneda V. y sobrino de V., a quien menta sin su consentimiento, al igual que publica fotos de la tienda sin permiso; sólo decir al responsable de este artículo que se informe antes de escribir nada, esas placas vienen de una imprenta que se dedicaba a hacerlas, es decir son nuevas, nadie ha arrancado nada. Y me parece poco ético y profesional por parte del autor darle esa mala publicidad a un negocio familiar que se puede ver muy perjudicado por comentarios como éste. Es evidente además que no se ha molestado en preguntarme nada, le hubiese informado de todo y dejado hacer fotos sin ningún problema, no robarlas para encima hacer esta publicidad tan mala y más en estos tiempos que corren. Un saludo". 
La foto la hizo uno con el consentimiento de su dueño, todavía el recordado V., y lo que se decía de los rótulos es que "quizá habían sido arrancados de modo poco ejemplar en un cementerio". Quedan corregidas tan gravísimas hipótesis, suprimidos el nombre completo de la almoneda y de su antiguo dueño y presentadas mis disculpas. El responsable de este artículo).
PD. Y una foto más del mismo día. Diríamos que una de esas placas al menos vino de un cementerio, si no se nos hubiera dicho que venía de la fábrica, en la que seguramente imitaban también el óxido de los agujeros que la sujetó a la lápida o la cruz.

4 comentarios:

  1. Estupendos los tres apuntes. Y sobrecogedora la foto de los rótulos.

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  2. Creo que el primer crimen es mucho más justificable.
    AF

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  3. Me consta el primero, pues pasaste por delante nuestro en El Retiro como alma que lleva el diablo.No sabíamos si debido a un ¡Sálvese quien pueda! después de la presentación de un libro, como nos informaron los de Pretextos, o era una subida a la red en busca de una dejada imposible.

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  4. Puedo esperar... ¡Qué maravilla! Toda la vida, con una impaciencia atroz, para descubrir que al final uno puede esperar. Y esperarlo todo. ¡Jesús!

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