10 de junio de 2011

"Prolongados" e "incluidos" (y una coda)

Los responsables de cierto libelo le preguntaban hace unos días en tono apocalíptico a cierto crítico servilón cómo había podido elogiar a cierto novelista que escribe frases como estas: “Eta mató a un concejal sevillano con su mujer incluida” y “si Mourinho se prolonga en el Real Madrid, yo cambiaré de equipo”.
Al contrario que a esos inquisidores, tales frases no deberían provocarnos la ira, sino, bien al contrario, espumarnos con su jocundia. Porque ¿qué sería de nuestra lectura de los aburridos periódicos españoles sin los artículos donde se incluyen esa clase de frases? Por nada del mundo desearía uno que ese hombre aprendiera a escribir como tantos de sus colegas de academia, por lo mismo que nadie desea que en una película muda desaparezcan las tartas volando o los traspiés aparatosos, tanto más cómicos cuanto más involuntarios. Y de la misma manera que tales gags tienen asegurado su éxito en la medida que proceden de cómicos ajenos a la hilaridad que provocan, así puede decirse de tales frases, escritas con la mayor seriedad, como prueba la contumacia de su autor en no corregirlas  o reiterarlas cada semana. De ahí que lejos de exigir su acabamiento como autor, tal como reclaman los libelistas, por considerar inadecuado el lugar que ocupa en relación a las pifias que amontona, deberíamos desear para él, al contrario, toda clase de honores, premios y grandes éxitos de crítica y público que las hagan aún más notorias y cómicas, contribuyendo de ese modo a traer a nuestras vidas una pequeña sonrisa, como aquellos benditos e inofensivos escolares cuyo talento dio origen a uno de los clásicos más divertidos de nuestra literatura: la Antología del disparate. Vengan, pues, cuantas más y más “prolongadas” e “incluidas”, mejor, que la tristeza de esta vida hará que nos parezcan pocas.


CODA, PAJA Y VIGA: Y qué impagables e hilarantes las pajas gramaticales con las que ese mismo autor inflige al vulgo e incluso a la academia, sobre todo desde que él mismo miembrea en ella, y más si tenemos presente la viga desde la que nos distrae con tan expuestos y vistosísimos volatines, tan prolongados, tan incluidos. 


COÑA A LA CODA O CODA A LA COÑA, que también: No entramos en el fondo del especiadísimo artículo que el novelista publica hoy, 12 de junio, en EPS, sobre el asunto de Dominique Strauss-Khan, (¿quién podría hacerlo, con lo que sabemos, o sea, nada?), porque con la forma, que tanto recuerda a la casuística de los curas en los interrogatorios sexuales llevados a cabo en los confesionarios, tenemos de sobra: “No se puede sujetar a una persona y atinar a introducirle el miembro en la boca”, leemos allí. Lo declaramos entonces: la cosa miembreaba de atrás.


8 comentarios:

  1. Visto lo que nos ofrecen los periódicos, que no es otra cosa que el calco del estupor en el que se vive en España, lo más digno de atención son esas caídas de nuestros grandes hombres de letras. Además de La antología del disparate, hay otro libro digno de mención: la Enciclopedia del despiste nacional, de Evaristo Acevedo, colaborador de La Codorniz. Recuerdo una noticia citada por Acevedo, la del árbol que al caer, debido a una tormenta, "comunicó" la muerte de un señor que tuvo la desgracia de pasar por allí en ese momento. Al parecer, lo del crítico literario no es más que una tradición muy asentada, digna de más elogios, si cabe.

    Me alegra que el blog se afirme en su andadura diaria, es todo un placer leerle.

    ResponderEliminar
  2. Estoy de acuerdo con ustedes, pero me dan un poco de pena los libelistas. Supongo que serán como niños mal encaminados y peor aconsejados que se han tomado en serio (incluidos la actitud inquisitorial y el tono apocalíptico) de ciertos grandes hombres de letras, como dice el señor Gandul. En medio minuto he localizado en la red estas declaraciones (o pronunciamientos) de un afamado escritor académico:
    "Es difícil que se pueda superar el deterioro del español en España" "El mayor problema del lenguaje español es que la gente habla y escribe mal y se ufana de ello"
    "Me parece difícil que se pueda superar en ningún sitio el deterioro del español de España, donde demasiada gente no sabe ni construir entera una frase simple. Me temo que gran parte de la culpa es de los medios de comunicación y de los Ministerios de Cultura de los últimos cuarenta años. Me temo que la cosa ya no tenga vuelta atrás"
    "Las lenguas dependen en gran medida del lenguaje literario(...) y suelen ser los escritores quienes tienen lo que podríamos llamar sentido de la lengua. A mi modo de ver son aún más necesarios que los lingüistas" (3/03/2010 El País)
    "Otro aspecto de los idiomas es cómo están desapareciendo cosas normales y se construyen frases mal hechas. Se está reduciendo el vocabulario"( 30/01/2011, El País)
    A la pregunta de si la RAE debería hacer una declaración pública instando a los poderes públicos (no sé si se refiere también a los alcaldes de pueblo) a usarla correctamente y no hacer demagogia, responde el escritor académico: "Las declaraciones de la RAE hay precisamente dos grupos que las oyen siempre como quien oye llover, los políticos,las televisiones y las radios. Sería inútil. Ni siquiera creo que ni unos ni otros estén capacitados para mejorar, aunque se lo propusieran"
    La última "declaración" que me parece un groserísimo insulto a miles de personas no despertó ninguna ampolla y ya la he encontrado recogida en el libro de estilo de El País.
    Desde luego yo debo ser ¿o debo de ser? un vivo ejemplo de lo que el escritor académico denuncia porque, para empezar, nunca he notado que los escritores hablasen mejor que las personas ni que los políticos hablasen peor que los funcionarios (a no ser cuando mienten, que entonces todos hablamos pésimo). En el deterioro de la lengua todos vamos a estar de acuerdo, un fenómeno del que somos víctimas, cómplices.. Por ejemplo, los medios de comunicación tienen que fichar a escritores académicos, que Cervantes se murió hace mucho y desde entonces ya no escribió nada más (y si viviese ficharían a un Argensola)En el Ministerio de Cultura han puesto no sé a cuántos escritores ¿y si probasen a poner lingüistas o hablantes?
    Disculpen la extensión, fue sin querer

    ResponderEliminar
  3. "De las epidemias de horribles blasfemias, de las academias, líbranos Señor."
    Y con qué santísima paciencia sobrellevamos las admoniciones y las broncas de los miembros de la RAE, en lugar de intentar prenderles fuego o de abuchearles cuando salen a la calle, por plastas y por "señoritos", nos los tomamos a risa.

    ResponderEliminar
  4. Felicito al anónimo de las 11:10 por su frase relativa a que nunca ha notado "que los escritores hablasen mejor que las personas". Desconozco si la comicidad es involuntaria, aunque desde luego lo parece; pero, en cualquier caso, está muy bien. Debo decirle, de todos modos, que algunos escritores aspiramos también (¡qué atrevimiento!) a la condición de personas; pero por lo visto, tal como él afiladamente señala, con poco éxito. Al menos, no se nos niega el entierro en sagrado, como en tiempos pasaba con actores y otras gentes de mal vivir. Ya es algo.

    ResponderEliminar
  5. Se le da una patada a una piedra,en esta nuestra blogosfera, y aparecen agazapados, cuatro que se reivindican como escritores. ¿Cuándo escribirán si se dedican con ahínco fiero, digno de mejor empresa a sentirse aludidos por todo?.
    ¡Cuánta susceptibilidad surca los mares!

    ResponderEliminar
  6. Bien, bien, que no desaparezcan las tartas y los traspiés. Tampoco aquellos "con los que nos inflige" el sonriente Sr. Trapiello.

    ResponderEliminar
  7. A mí la prolongación de Mou me toca un pie, pero la prolongación, extensiones californianas incluidas, de la cursilería más meliflua me pone los pelos como escarpias.El escritor funámbulo, además de humorista, es un botarate.

    ResponderEliminar
  8. Brindo por la salud de los tres: libelista, crítico y académico; glosados por usted, señor Trapiello, me han hecho pasar un buen rato. Cuando salen solos, también me río, pero menos porque en sí son tristes. Además, con el académico tengo algo de remordimientos, que de pequeña me decían que era pecado reírse de los tontos, que el Señor los había hecho así, para cruz de todos.
    Gracias por la compañía que nos hace, también con su blog

    ResponderEliminar