6 de junio de 2011

Sustos de saldo

Quizá haya llegado el momento de sacar de las páginas de cultura de los periódicos mucho de lo que aún recibe, no sabemos por qué, el nombre de arte. Durante unos años pensamos que podría ubicarse en la de entretenimientos, junto a los crucigramas, jeroglíficos, sudokus y demás, bajo el título de “sustos baratos”. Es como llamaba Ramón Gaya a buena parte del arte contemporáneo con el que se trata de asustar o  epatar desde hace cien años no sólo a los burgueses, sino  fundamentalmente a todos los contribuyentes, sean o no burgueses, porque suelen ser estos, o sea, usted y yo, los que al final pagamos los museos y los platos rotos, como verá quien siga leyendo estas líneas. 

El mismo día que se anunciaba el nuevo premio Velázquez (uno que “instala” retretes atascados), los periódicos reprodujeron una de las “acciones”   o “propuestas” del artista chino Weiwei, encarcelado hace uno o dos meses por las autoridades de su país. La acción era del año 1995, y en ella se le veía al “artista” en tres tiempos, en tres fotografías. En la primera aparece sosteniendo una urna de la dinastía Han, en la siguiente se le ve con los brazos abiertos y la urna en el aire y en la tercera sigue viéndosele con los brazos abiertos y la urna en el suelo, rota en cien pedazos. La acción consistía, pues, en eso, en hacer añicos una valiosa, única, irremplazable urna de la dinastía Han.  En otras ocasiones Weiwei ha elaborado ataúdes con maderas de templos desmantelados de la dinastía Qing o ha pintado con colores estridentes vasijas neolíticas, siempre con el propósito de denunciar los excesos de la Revolución Cultural que arrasó el patrimonio cultural de su país, al tiempo que exterminaba a cuatro millones de chinos. Una de sus frases favoritas y reproducidas en esta hora en la que se le ha privado de ella es esta: la “libertad es la facultad de cuestionarlo todo”.

No podemos estar más de acuerdo. Cuestionemos a Weiwei precisamente ahora que está en la cárcel. Se le ha encarcelado por razones espureas, desde luego, pero lo cierto es que tendrían que haberlo encarcelado en 1995, cuando rompió la primera de sus vasijas. Y cuando salga, la Interpol debería cursar una orden de busca y captura: ese artista es un peligro. Nos hubiéramos ahorrado sus crímenes pasados, y nos ahorraríamos los venideros. Porque esa vasija era de todos, mía también y tuya, lector, de la Humanidad, como los budas de Bamiyan. Además las obras de arte son criaturas vivas: lo es La Pietà y lo es El niño de Vallecas, ¿o no?, y deberíamos protegerlas  con el mismo código penal que nos defiende de los criminales. Hay muchos modos de denunciar la barbarie humana, y el régimen comunista chino es testimonio sobrado de ella, pero no perpetuándola con más actos vandálicos, por la misma razón que negando la pena de muerte nos diferenciamos de los asesinos. Todo esto ha sucedido en el momento en el que le daban el premio  Velázquez a otro artista que trata de “denunciar” los excesos de las sociedades capitalistas con sustos no ya baratos, sino de saldo. Sí, cierto arte no merece las páginas de cultura, ni las de entretenimientos siquiera, sino las de sucesos, donde sin duda tendría un asiento más adecuado a sus propósitos.

[Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 5 de junio de 2011].
        

5 comentarios:

  1. Amigo Andrés.
    A este Weiwei, de nombre suave, no hay más que verle la cara para saber que es capaz de cargarse lo que sea. Pa mí que es el Cojo Mantecas de China, y con lo grande que es aquello... También podría ser un carnicero de los de la Ilíada, pero en China. De esos que son felices haciendo hecatombes. Esto no quiere decir que aquellos a los que él dice combatir, el gobierno chino, no sean unos hideputas en su mayoranza.

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  2. Sí,la foto no deja lugar a dudas, y aunque el jarrón fuese del ikea. Recuerdo un maravilloso capítulo de los Simpson en que Homer se convierte en aclamado artista instalador que acaba inundando (literalmente)el pueblo, por aquello de a ver quién hace la burrada más grande. Claro que a Homer no le dio por la mandanga del compromiso y la denuncia, que es lo que más irrita, si cabe.

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  3. Manuel Cañedo Gago6 de junio de 2011, 21:27

    En cualquier caso, las pretensiones de vendernos como "arte" algo que no son sino extravagancias, cuando no directamente tomaduras de pelo, es algo que por desgracia está a la orden del día. En 2007, unos periodistas de Tele 5 urdieron una divertida gamberrada. Fueron a una guardería y pidieron a un grupo de niños de dos años que pintaran a su antojo sobre un lienzo en blanco. El lienzo ya "terminado" fue colado de tapadillo en ARCO y colgado en una pared sin que desentonara demasiado con el entorno; pero no quedó ahí la broma, ya que una atractiva locutora se dedicó a pedir opinión a los visitantes, recolectando perlas tan jugosas como las siguientes: "Aquí veo mucha carga erótica, y también mucha represión"; "Lo que se ve es que esta obra tiene mucha meditación detrás"; "Hay una mezcla de colores muy trabajados"; "Hay angustia y tristeza"; "Desesperación por buscar un camino nuevo", o como flores, ¿no?". Sin comentarios. Los periodistas llegaron incluso, en su osadía, a tasar el "cuadro" en 15.000 euros, lo que no sólo no escandalizó a nadie, sino que hubo quien afirmó que no le parecía caro. Lamentablemente, nos quedamos sin saber si alguien intentó finalmente comprarlo.

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  4. Acuérdense también de la mamarrachada esa que hizo este señor cuando desparramó por los suelos de una galería de Londres varios quintales de pipas de girasol hechas en porcelana, que a los pocos días las tuvieron que retirar porque soltaban un polvo tóxico... aunque seguro que esto último formaba parte de la intención del artista, de su "denuncia" y de su "shock". Andrés, gracias por seguir dando la batalla contra los "sustos baratos", aunque siempre quedarán filósofos que igualen como "obras maestras" las de Velázquez con las de Warhol y nos dejarán con ojos como platos. David Fdez.

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  5. No es nada nuevo decir que algunos pintores estamos muy cansados de leer noticias como ésta en las secciones de cultura/arte de periódicos y magazines, y constatar una vez más que los hilos del arte contemporáneo se siguen moviendo de manera parecida a como lo vienen haciendo hace ya muchas décadas. Arte-provocación. Arte-espectáculo de masas. Si no hay cámara delante, la "obra" parece que ya no lo es tanto. Una hace ya años que dejó de asistir a la cita anual con el circo de ARCO y encuentra refugio verdadero en la pintura-pintura (¿y esto qué será...?) Hoy por hoy, una forma de transgresión y de provocar a los dioses del llamado "arte conceptual": seguir pintando con tubos de óleo, uno detrás de otro. Y resistir.

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