13 de mayo de 2012

Relámpagos, cohetes

SE dedicaban ayer en los suplementos literarios de El País y de Abc (siento no haber encontrado este enlace) interesantes artículos sobre los aforismos, uno de Antonio Fraguas, y otro de José Luis García Martín, antólogo este de un pequeño gran tomo de aforismos de Pessoa (Ed. Renacimiento) que acaba de aparecer. En el primero de esos reportajes hablaba uno de algo sobre lo que deberíamos volver. Hay dos clases de aforismos, los que se encuentran y los que se buscan: en el primero de estos dos casos debe parecer que se han encontrado por casualidad, y en el segundo que se buscan por ninguna razón concreta.
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LOS aforismos pueden ser un relámpago, pero jamás un cohete. El relámpago es a JRJ lo que el cohete a Bergamín.
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LE SALÍAN los aforismos como palomitas de maíz, saltando para todas partes, pero sin sal.
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EL aforismo es la punta de un iceberg. Si debajo no hay nada, no hablamos de iceberg, sino de pompas de jabón.
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IL faut être absolument moderne. ¿Quién lo dice? ¿Rimbaud? ¿Y?
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A Dios sólo le queda una máscara en la recámara: la de desaparecer, la de ocultarse detrás de su propia muerte, a la espera de tiempos mejores. Porque no hay que ser demasiado perspicaces para saber que tarde o temprano Dios acabará resucitando. Justamente porque es Dios y puede hacerlo. No sabemos disfrazado de qué, de amable anciano de barbas blancas, de filósofo o de fórmula matemática.

Napoleón y uniformes militares (Antigüedades Fernández). Perales de Tajuña, 11 de mayo de 2012

3 comentarios:

  1. Confío con Cervantes en que sabrán decirse si son sentidos, aunque bien es verdad que a veces parecen soplados por un viento.

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  2. Palomitas sin sal en muchas ocasiones. Sí. Saludos

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  3. Lo bueno si breve...es un género que por su inmediatez cada vez gusta más. Cierto que todo tiene su paradoja salvo los axiomas.
    Saludos

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