9 de junio de 2012

Un Madrid de diez (itinerario y aviso)

SE publicaron ayer en El País estas líneas (para una sección en la que piden a la gente "su" Madrid), con un par de frases que no cupieron allí, y una fotografía en el nuevo Museo Romántico, más museo que nunca desde su restauración y, ay, un poco menos romántico.

1. Plaza de París. Mendigos. Vivacs en invierno, fuegos aquí y allá, hasta hace bien poco. Yo paseaba a la perra, y todos éramos amigos de todos: Niños, perros, mendigos, lo mejor de la ciudad. Y el recuerdo de Ramón Gaya, que vivió aquí los últimos años de su vida.

2. Gran Vía. La calle que más veces he recorrido a pie, ida y vuelta, durante veinte años. Tenía en ella su gabinete Alfonso Meléndez, compañero camarada tipógrafo. Una calle universal, Nueva York en La Mancha. Toda clase de gente, turistas y provincianos como yo, que van, vienen y sobre todo están, dándole ese aire de cosmópolis de tercer orden, tan hospitalario.
3. Cuesta de Moyano. Durante muchos años la visitaba una o dos veces por semana. Antes de la "peora" actual. La vida de los libros. Como los buquinistas de París pero sin Sena. Buenos amigos, libros viejos y libreros de viejo. Y acacias y pájaros. Y al lado el Reina, sobre todo el de Bonet, antes también de las “peoras”. Y siempre a un paso de El Prado, “la roca española”, el baluarte. La razón de la vida, el arte: “la verdad mira y calla”.
4. El Rastro. Acudo cada domingo desde hace 32 años. Un mundo distinto. Lo que fuimos, lo que somos, lo que seremos. Lo importante allí no es lo que se busca sino lo que se encuentra. Y lo que encontramos o lo lleva uno de casa puesto, o es mejor no buscar. Al Rastro vamos a reconocer, a reconocernos.
5. El Retiro. Sobre todo en invierno y en otoño. Sin gente. En verano también, junto al estanque. La naturaleza en Madrid, los paseantes, los melancólicos. Y los mirlos, y Baroja, cuya sombra se encuentra uno algunos días entre la niebla.
6. El Jardín Botánico. Nuestra dosis de racionalidad. En primavera. Los días de diario. El regalo a veces de unos niños pequeños, visitantes de un colegio, corriendo por los viales, gritando como los pájaros, y sus maestras jóvenes, también ellas un poco a lo suyo, soñadoras entre las rosas.
7. Las Vistillas. Con el viaducto de los suicidas al lado y los atardeceres más hermosos de España, velazqueños, la Casa de Campo, el Guadarrama. Y una cerveza fría con amigos. La vida, el paraíso.
8. La Cava de San Miguel. Aquí "vivió" Fortunata. La posibilidad de vivir una ficción como realidad y la realidad como una ficción. Y la vida extraña de los soportales de la Plaza Mayor. La picaresca y la vida galdosiana de las cavas todavía, figones, posadas, cordelerías, boteros que ya no existen más que en la memoria, como casi todo.
9. Conde de Xiquena. Nuestra calle. Corta y bonita. Esta es además una de las pocas en Madrid donde nadie ha cometido ninguna tropelía arquitectónica. Se ve a un lado Santa Bárbara, la iglesia barroca que hace que nos sintamos en Roma, pero lo insinúa con delicadeza para que no olvidemos que estamos en Madrid, la ciudad de todos porque no es de nadie, y acaso por eso mismo, perfecta. Frente a la ciudad eterna, la ciudad humana.
10. Museo Romántico. Escribí aquí ‘La vida fácil’, hace treinta años, un libro de poemas, durante seis o siete meses. Iba cada mañana. Había semanas en las que el museo no tenía ni un solo visitante: una maravilla. Con la única biblioteca del mundo en la que podías leer sentado en una mecedora.  Y me gustaba tanto porque no se parecía a un museo, era como una casa vieja, la casa de la vida. 


y el Aviso para aquellos que estando hoy en Madrid tuvieren pensado ir a la Feria del Libro del Retiro: este hemeroflexo estará hoy sábado de 12:00 a 14:15 en la caseta de la editorial Pe-Textos firmando ejemplares de su último libro Segunda oscuridad y de Salón de pasos perdidos,  y por la tarde, de 19:00 a 21:15 y de toda su obra, en la de la librería Antonio Machado.

En el Museo Romántico, Madrid, junio de 2012 (Foto: Samuel Sánchez)


11 comentarios:

  1. Coincido en casi todo. Madrid tiene un algo entre lo provinciano y lo universal que lo carazteriza. Me falta por conocer el Museo Romántico, a ver si la próxima vez...

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  2. Manuel Cañedo Gago9 de junio de 2012, 2:45

    Madrid puede llegar a parecer un edén, si avivamos la vista y el oído para captar el murmullo de su vida callejera. La belleza del Madrid cotidiano no podrá extinguirse nunca; permanecerá siempre en los libros, personificada en Ramón Villaamil, de Miau; doña Benigna, de Misericordia; Manuel, de La busca; Cirilo el panadero, Miguel el loco, el bar Estrella de Campos..., de Salón de pasos perdidos.

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  3. Belleza, verdad y poesía en estas palabras.
    Muchas gracias.

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  4. Palabras para un posible libro sobre Madrid (con fotos). Así los que vivimos en la periferia de la periferia del imperio nos sentiremos, definitivamente, lejos de todo.

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  5. Un condensado estupendo, por qué no, para un futuro libro?
    Yo sé que para muchos, como nosotros, existe el Madrid de Trapiello, que ya recorríamos antes de conocerte, buscando en las esquinas de Almirante y Hortaleza, al flaneur de los diarios. Y la ciudad se ha hecho mucho más simpática desde entonces.
    Un abrazo.

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  6. Las dos frases que "no cupieron allí", son la supresión de "compañero camarada" al citar al tipógrafo Alfonso Meléndez y la mas grave, absolutamente orwelliana, "y al lado el Reina, sobre todo el de Bonet...". Pase lo de Menéndez por Meléndez. Pero qué pasa, ¿uno no puede tener un compañero camarada, ya sea falangista o comunista o tipógrafo?. ¿Hay algo en el cacareado libro de estilo del diario?. Porque no creo que el libro diga que no se puede citar a Juan Manuel Bonet,¿o sí?. No, no es el libro. Es la tijera orwelliana y uno no sale de su asombro, por no decir indignación y rabia.

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  7. Para ser justos: el primer borrador, a mano, se lo entregué personalmente a María José Díaz, compañera camarada periodista y responsable de la sección del periódico. El Menéndez por Meléndez no sé de quién fue culpa. Aquí sale ya bien. Lo del compañero camarada tipógrafo fue enmienda mía posterior a la publicación, porque lo otro quedaba lioso, y lo del Reina y "las peoras" se nos quedó inadvertidamente en alguno de los pliegues sucesivos de las correcciones. Nada grave. Lo habrían publicado sin problemas si yo hubiese andado más atento. Pero gracias de todos modos por esta demostración de cómo podemos desencadenar una guerra mundial por un quítame allá esas pajas.

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  8. París tiene el Sena, Londres tiene el Támesis, Lisboa tiene el Tajo, y por esta misma regla la capital de España debería ser Sevilla, que tiene el Guadalquivir. Pero no. Madrid sólo tiene el Manzanares (un afluente de un afluente), pero aun así ha conseguido ser la capital de España durante siglos. Nadie sabe muy bien (yo, desde luego, no) cómo se las ha ingeniado.

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  9. Le veo muy magnánimo esta mañana. Debe ser que al ir a firmar tanto rato se ha armado de comprensión y paciencia. Están bien sus aclaraciones pero sigo sin saber donde "se nos quedó" Bonet. Porque a Vd.es imposible que le pase inadvertido Juan Manuel. No. A Bonet lo han suprimido en El Pais. Nadie va a convencerme de lo contrario. Si Vd. hubiese añadido en el apartado Plaza de París, "y allí tenía el despacho el juez Garzón" (lo que es absolutamente cierto) seguro que no hubiese quedado inadvertido. Vale.
    No merece su texto, bellísimo, quedar salpicado por ninguna polémica.

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    1. Podríamos decir: este muerto, señor, goza de muy buena salud. Si Bonet estuviera vetado en El País, como cree adivinar, no parece probable que hubiesen publicado ayer una reseña tan elogiosa de su antología ultraísta. Insisto, lo atractivo de las teorías conspirativas es que cuadran con cualquier cosa.

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  10. Como he leído en algunos de tus libros, el que describes aquí es un Madrid algo más ferroviario, más viejo, a muchos nos gustaría infinitamente más. Qué rabia no estar hoy en Madrid para pasar a saludarte. Te felicito por adelantado, mañana no estaré por aquí. Que tengas un bonito día 10. Saludos afectuosos.

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