24 de enero de 2014

Libro de horas

FUERON durante la Edad Media y el Renacimiento devocionarios colmados de loores a la Virgen María. Libro de horas es este brevísimo Magníficat (Cálamo, Palencia, 2014), de Carlos Pujol. Y qué extraño y triste se nos hace recibir estos libros sin la dedicatoria de su autor. Claro que no falta en ellos su voz. En ninguno está tan presente como en estos libros últimos suyos que su generosidad va dándonos después de su muerte, como da la tempestad un arcoiris.
En este Magníficat María habla en poemas que "van por dentro", llenos algunos de ironía y finura, y en otros habla el poeta, asombrado siempre ante el milagro de la vida. Hoy las dos voces son una.
Van aquí unos cuantos, el último de los cuales, que cierra el libro, es un breve autorretrato. Al modo de esos devotos oferentes que aparecían en algunas pinturas del medievo, aparece en una esquinita, para no llamar la atención. ¿Hizo acaso otra cosa distinta mientras vivió?

NICÉFORO Calixtos,
un venerable autor del siglo onceno,
me describió con buena voluntad
y un sinfín de detalles
de origen ignorado:
"Mediana la estatura,
trigueña de color y los cabellos
muy rubios, ojos vivos y que tienen
pupilas aceituna,
nariz un poco larga, hermosos labios,
el rostro más bien largo que redondo".
No seré yo quien vaya a desmentirle,
se agradece en su exceso de fervor
ese retrato mío imaginario.


NUESTRA Señora de los Buenos Libros
puede verse en León, las manos juntas
pidiendo sin cesar 
por los que leen y escriben;
con la cara de niña
(¿quién va a tenerte miedo?,
se te harían más bien fiestas y mimos)
la corona de reina
y ángeles a sus pies como escabel.
El papel se redime
de las oscuridades de su historia,
escribir y leer, quiere decirnos,
pueden ser oraciones.


ME comparó con aire
porque es lo que permite respirar,
cosas de los poetas.
El Padre Hopkins Ese Jota fue
un hijo muy querido,
de fiel y atormentado corazón,
siempre buscando a Dios en las palabras,
a las que sometía a exigentes torturas en sus versos:
"Aquella que no solo acogió a Dios,
que fue dar acogida al infinito
en forma de aquel Niño, para darle
vida y leche como una madre más,
sino también todas las gracias
que los hombres podemos recibir...
María Inmaculada, una mujer".
La verdad, me parece muy bien dicho,
no sé si alguien podría mejorarlo.


ÉRASE un niño muy zarandeado
en un tiempo de guerras y más guerras.
Es posible que guarde en la memoria
demasiado estropicio y fantasía,
muchas contradicciones y la música
que parece imposible del ayer.
Ahora ha escrito para mí estos versos.

Morales, Virgen gitana.








8 comentarios:

  1. Siempre se van los mejores, ay. O quizá no es eso, sino que es a ellos a quienes de verdad echamos de menos.

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  2. Un libro precioso. Y la imagen del oferente medieval en una esquinita resulta exacta e iluminadora. Gracias.

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  3. Carlos Pujol fue un hombre bueno, en el sentido que lo decía Machado. Tuve la suerte de tratarle durante unos días y resultó una persona maravillosa, él y su mujer, atentos, comedidos y todo con una afabilidad encantadora. Como bien dice AT estos libros póstumos son un regalo y quizás su testamento de amistad al mundo. "Siempre buscando a Dios en las palabras," Podría ser un buen epitafio.

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    1. Siempre buscando a Dios entre la niebla de las palabras, podría decirse de ellos dos; y de otros muchos.

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  4. "Nuestra Señora de los Buenos Libros puede verse en León"

    Podría creerse que se trata de una invención, pero es verdad:

    http://tianguislibresco.blogspot.fr/2013/08/4-oracion-de-un-bibliomano.html

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  5. Al morir Carlos Pujol, Andrés Trapiello nos habló de la obra de su amigo, de su labor literaria, de lo que pensaba sobre el oficio de escribir; y, sobre todo, nos dejó un retrato de la bondad y de la gratitud, de la bondad de su amigo y de su propia gratitud.

    (Andrés Trapiello: Todo ha salido bien, en El País y en Hemeroflexia, 18 de enero de 2012)

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  6. Seguro que lo conoce, pero por si las moscas ahí va un enlace sobre un nuevo ibro acerca de Juan Ramón:http://es.noticias.yahoo.com/juan-ram%C3%B3n-jim%C3%A9nez-respuestas-135637527.html

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  7. El Infinito acogido en forma de Niño Dios en el vientre de una Virgen. Inmejorable, sí. Miniaturista iluminando libros horas y horas, sin paro posible, en aquellos tiempos terribles y felices. No hubiera estado nada mal. Algo parecido son estos poemas.

    Libros de horas, Breviarios, Apocalipsis... Pasen, vean y compre quien pueda:

    http://www.moleiro.com/en/home.htm

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