26 de enero de 2014

El fuelle de la Historia

“La historia es como la ceniza de un incendio”, escribe Miguel-Anxo Murado, glosado por José Andrés Rojo en un sobresaliente trabajo de síntesis sobre Las historias de la Historia, y sigue Murado: “No es el incendio, ni siquiera un resto del fuego, sino tan solo un vestigio de los efectos del incendio. El viento sopla constantemente, dispersándola”. 
Y aunque es difícil explicarlo mejor, acaso más que de viento conviniese hablar de fuelle. El famoso "viento de la Historia" no anda dando vueltas errático y sin amo ni se sopla a sí mismo, lo sopla siempre alguien, álguienes, para avivar los fuegos, propagar los incendios, resucitar las brasas.

El Rastro, 24 de diciembre de 2013


2 comentarios:

  1. En el mismo artículo del señor Rojo:

    « “Como decía Froude, un historiador del siglo XIX”, escribe Murado en su libro, “la historia es como una imprentilla infantil en la que uno puede elegir las letras que quiere y ordenarlas en la forma que quiere para que digan lo que a él le apetece”. Es posible, pues, que en ese particular taller se crearan los relatos más disparatados para celebrar las hazañas de un rey o para dar sentido a un proyecto de futuro, quién sabe, ese destino en lo universal que aireaba el franquismo. »

    La historia: otro género literario. Borges lo dijo, Galdós lo hizo.

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  2. La historia trata de recomponer el pasado para aprender como se desarrollaron los hechos, pero es un puzzle tan complejo que jamás se puede llegar a saber lo que realmente sucedió y para comprenderlo en su totalidad. Pero los testimonios, aunque parciales, son documentos vivos (memorias, cartas, etc) y los libros de crónicas y las novelas realistas de la época, pienso en Balzac y su "Comedia Humana" o en Galdós y sus "Episodios Nacionales".

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