7 de julio de 2011

Discípulos, maestros

HAY algo conmovedor en el modo en que músicos y filósofos, al menos los de la vieja escuela, hablan de aquellos maestros con los que estudiaron de jóvenes (los pintores o escultores dejaron de sentir esa admiración por nadie hace casi un siglo, cuando advirtieron que para el arte que tenían que hacer no necesitaban maestros, persuadidos de que la modernidad les hacía genios sin más requisito que el haber nacido). Y ocurre así con filósofos y músicos, porque música y filosofía tienden a ver en la ordenación armónica del mundo un proceso constante pero no progresivo ni utilitario, en el que la ejemplaridad llega a confundirse con la fraternidad. En cuanto a la admiración de tales discípulos hacia sus maestros no sólo no decrece a lo largo de su vida, sino que se acrecienta en ellos con los años, incluso cuando esos alumnos llegan a superar a sus maestros en saber o en la consideración de las gentes, y jamás se olvidan de citarlos con un hondo sentimiento de afecto, aun cuando el nombre y la obra de esos maestros apenas signifique ya nada para nadie. Y nada digamos de los discípulos de aquellos que como Sócrates se despidieron (en la Apología) con palabras que  ningún adiós podrá igualar: “Debemos irnos ahora, yo a morir, tú a vivir. Qué es mejor sólo el dios sabe”. Es entonces cuando maestros y discípulos se sienten, además, hermanos.
*
SANFERMINES. Nunca agradeceremos lo bastante a la tv que nos recuerde puntualmente cada año la suerte que tenemos no estando allí.

4 comentarios:

  1. Desde luego, la tv ahí cumple sobradamente su cometido.

    ResponderEliminar
  2. Amigo Andrés, me he reído mucho con lo que dices de los Sanfermines. Tienes más razón que un santo... Mañana salimos por fin para Biarritz. Llevo en la maleta tu FANAL HIALINO, a ver si me lo ventilo allí. Saludos desde Pamplona.

    ResponderEliminar
  3. Hay algunos artistas-genio, jóvenes y no tan jóvenes, que el tiempo se encargará de hacer caer de su pedestal...Es cierto que entre los pintores de las nuevas generaciones no se ve una admiración muy explícita hacia los que fueron sus antiguos maestros, y a veces ni por los que se están colgados en los museos...Y otra cosa que ya no se da o se da muy poco, las colonias de pintores, los grupos que compartan taller, práctica o expresión común. Ese sentimiento de hermandad entre ellos o con sus maestros ha desaparecido en nuestro gremio definitivamente. Cada uno pinta lo suyo celosamente en el estudio.

    Los Sanfermines, otro pretexto para la barbarie y el exceso...Si se apaga la tv o se prepara la huida, ni existen :)

    Saludos desde Valencia, donde se te lee mucho.

    ResponderEliminar
  4. Creo que todos los amantes del arte sienten respeto y admiración por sus maestros, y entiendo por maestro a todo el que proporciona conocimientos a través de cualquier medio, no sólo personalmente. En realidad creo más en el trabajo y en la constancia que en la genialidad. Los artistas que nos preceden siempre serán una fuente insustituible de sabiduría, a través de su experiencia, puesto que el arte, en cualquiera de sus formas, es un camino que no acaba, se sigue aprendiendo durante toda la vida. Siempre seremos aprendices.
    Un saludo afectuoso.

    ResponderEliminar