13 de julio de 2011

Uñas estética

HAY un tipo de mujeres –así lo sugiere X, a quien acaba uno de ver casual y subrepticiamente pasar por la calle Almirante después de cuántos años– con un tan altísimo concepto de sí mismas, que cuando van a cruzarse con un hombre al que encuentran atractivo o al que les gustaría resultar atractivas, y más desde que son sexagenarias, se despepitan, y bajan la cabeza para revistarse de urgencia el vestido, las tetas, los zapatos. Y hay que aclarar que han descubierto a ese hombre porque mientras caminan por la calle su mirada va muy por delante de ellas, como el que pesca con caña. En cuanto a esa mirada que derraman sobre sí mismas resulta paradójica, diríamos, porque esas mujeres se inspeccionan por delante, pero en realidad están mirándose… por detrás. Quiero decir, que tratan de ponerse en el lugar de aquel que imaginan, o desean, que va a volverse para mirarles el trasero en cuanto pasen, cosa que les obliga, en un esfuerzo supremo y en el momento mismo en que llegan a su altura, a intentar levantar, colocar y devolver ese mismo trasero a su perdida forma juvenil, esfuerzo que suele quedarse en una fantasía sin consecuencias, pues en medio de todo, todos tenemos la suerte de no ver más que a medias lo que pasa a nuestras espaldas.
(Fotos: 
Claudio Coello, Madrid, julio 2011, A.T.

11 comentarios:

  1. Me alegra descubrir este blog, me alegra descubrir que Andrés Trapiello tiene blog. Lo he hecho a través de ayacam, o elangulo.

    Lo añado a Favoritos, pero me dice que no se ha detectado 'feed', por lo que no se me avisará de la actualización de las entradas.

    Sería bueno corregir este pequeño detalle técnico.

    Un saludo afectuoso,
    el náuGrafo

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  2. Sí que tiene feed, este: http://hemeroflexia.blogspot.com/feeds/posts/default

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  3. "...tan altísimo concepto de sí mismas,"

    No entiendo entonces por qué se despepitan. Si tan alto concepto tienen de sí mismas se sentirían atractivas sin necesidad de despepitarse.

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  4. La gran mayoría de las veces ese repaso es un acto reflejo, premeditado e inconsciente. Determina coquetería y poca seguridad en sí misma, son abanderadas del botox. Rellenan su cara y sus pechos en un último intento desconsolado de rellenar la insatisfacción que deja una vida donde prima la vacuidad. Lo importante es la apariencia, seguir siendo objeto deseo a cualquier precio aunque sea ridículo el show que nos ofrecen. Al igual que muchos hombres desean una mirada furtiva para alegrarles el día y amortizar la pasta que se gastan en mantener la imagen perfecta. Las veo a diario desfilando por la Milla todas iguales hasta el día que se cruce en su camino la reflexión y el entendimiento; y les haga comprender que son mucho más bellas por dentro de lo que ellas creen. Que esas ojeras, arrugas, nalgas y pechos caídos hablan de su historia absolutamente irrepetible. Agradecida, las miro y les miro hacia dentro para no caer en la banalidad que ya hay mucha.
    Gracias T.

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  5. Interesantísimos (yo creo que lo mejor del día) los comentarios de "Princesa", máxime atendiendo a las aficiones que nos descubre su blog. Y lo digo, que conste, sin ninguna ironía. Sólo señalarle que, donde dice "premeditado", supongo que quiere decir -así lo sugieren los otros dos adjetivos- "impremeditado".

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  6. Gracias marinero, por ello espero que esto también sea de su agrado. Con permiso T.

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  7. Gracias, Ángel, a ver si así me funciona.

    saludos

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  8. Lo es, lo es; gracias.

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  9. La uñas exclusivas que se ven en la foto son como las pinzas de los bogavantes, las sexagenarias a las que aquí se alude y que pescan con caña deben encontrarlas muy prácticas, aunque incomodísimas...

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  10. Cierto, mas también dánse ahora un tipo de adolescentes cimarronas que se apostan a horcajadas en los bancos del parque a ver pasar los esféricos traseros de paliduchos adolescentes en flor, no recatándase encima en encomiárselos en idénticos términos a los propios de un tipo de camionero: que no me entere yo que ese c pasa hambre, y tal. En fin

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