29 de julio de 2011

Perdemos para ganar

Hay un camino secreto desde
                        “Perdemos para ganar,
                        y al saberlo tiramos
                        nuestros dados de nuevo”,
que escribió una jovencísima Emily Dickinson, cuando sin duda pensaba que la vida sólo eran dádivas, hasta las palabras de Platón que pusieron en marcha esos versos dos mil quinientos años antes: “Pues el comienzo es también un dios que mientras permanece entre los hombres, lo salva todo”. Y así lo comprendemos al acercarnos a cada una de las cosas que fundan nuestra costumbre, aunque les demos por delicadeza el nombre de final. Ni los astros, con ser tanto, han logrado hasta hoy despedirse del todo.


(Foto: Las Viñas, marzo 2011, Luna llena,  Rafael Trapiello)

3 comentarios:

  1. Además de los textos en este blog hay unas excelentes fotos de Rafael Trapiello que ofrecen a Las Viñas una atmófera muy poética.

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  2. Y sin embargo, frente a Dickinson, frente a Platón, cuando a Luis, el sabio de Hortaleza, le preguntaron qué es el futbol -ese juego también, como la vida- , se le hinchó a él la yugular, se le desorbitaron tras las gafas los ojos y explotó: "el futbol es ganar, y ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar, y ganar, y volver a ganar", a la vez que golpeaba sobre la mesa, y aunque de forma desabrida creo yo que el sabio de Hortaleza quería demostrar como el mundo de hoy no tolera a los perdedores, esas estrellas que nunca llegaron a lucir.

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  3. Cierto. A mí el triunfo me sigue pareciendo una ordinariez. Y para comprobarlo, basta con mirar alrededor y contemplar, con aprensión, los modelos de zafiedad y mal gusto que se nos proponen como ganadores. Y, puesto que nos encontramos en un blog literario, ¿acaso es comprensible la novela contempránea sin la entrañabñe figura del perdedor, del que sigue echando los dados pese a la sospecha de que el resultado será incierto? Clarividente Dickinson.

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