8 de julio de 2011

Tío Pepe Schwitters

SIN el humor de Dada jamás habríamos descubierto a este Tío Pepe, constructivista flamenco o flamenco constructivista, entre los microaspersores de la ferretería. El ingeniero industrial que lo diseñó pudo muy bien concebirlo todo en negro (la mayoría lo son), pero también a él la vida le resultará aburrida pensada desde la lógica estricta de la producción industrial, y ordenó que algunos de los elementos fuesen rojos. ¿Con qué objeto? Alegrarle la vida al serrallo de las violetas, que se sueltan bastante si se las da pie.
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ÚNICAMENTE la vida contemplativa nos permite descubrir el parecido entre el filamento de una bombilla fundida y una araña muerta.
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SI el padre de Salvador Moreno llegó a patentar palillos de dientes con diferentes sabores, no se sabe por qué a nadie se le ha ocurrido todavía patentar bombillas que fuesen al mismo tiempo una de esas bolas de cristal en las que nieva dentro.

2 comentarios:

  1. Manuel Cañedo Gago8 de julio de 2011, 0:44

    Un diseño similar al de los microaspersores, y que también se asemeja al de la famosa botella de vino, es el de los cierres de aquellos sifones de los años 70. Además, con sus faldas de plástico verde, podrían ser la versión femenina de Tío Pepe.

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  2. el filamento de una bombilla fundida, su pena maltrecha, acaso lo único que pida a gritos es un empalme, vale decir, una pastillita de Viagra, por caridad.

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