22 de julio de 2011

En un tren. Desconocida (Homenaje a Murillo)

APARTE de la escena –esa muchacha desconocida que viajaba sola, dormida, en un tren, junio de 2010, que no cruzó una sola palabra con nadie y a la que probablemente jamás volveremos a ver ninguno de los que viajamos con ella–, aparte de esa muchacha, decía, recuerda uno a la mujer que estaba a su lado, una mujer de unos cincuentaicinco o sesenta años, corpulenta, hombruna y con aspecto de gobernanta, a la que enfureció el hecho de que fotografiara a aquella chica con el móvil. Por las miradas que me lanzó, al tiempo que censuraba lo que juzgó un delito además de un descaro, parecía arrogarse ese papel de celadora de la virtud durmiente, pensando si me estaba sirviendo de su abandono Dios sabe con qué propósito, cuando lo cierto es que uno sólo perseguía eso... ese sueño, o sea, el único lugar donde nadie puede menoscabar la libertad de nadie, al margen de todo deseo que no fuese el de la contemplación, celebración y propagación de la belleza.

8 comentarios:

  1. Permítame que le agradezca sus palabras en el post de hoy, sobre todo las nociones de libertad y belleza.

    Un abrazo


    (p.d.- hay que darle de vez en cuando huesos al perro, en algo ha de entretenerse si se aburre)

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  2. Supongo que la joven le habrá dado su permiso para colgar la foto en su blog

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  3. El riesgo de la intromisión en la intimidad ajena, aunque en un lugar público como un vagón de tren, en este caso es el de no haber captado con la suficiente expresividad el contenido del sueño de la modelo; ese secreto quedará sin desvelar, como el de la bella durmiente a la que un hada obnubiló para contrarrestar un maleficio, hasta que un atrevido fotógrafo la sacó de su subconsciente, si lograra verse en estas fotos. ¿Recordaría su sueño?

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  4. ¿La tapó usted también, maestro?
    Si la hubiera alguien despertado, acaso le hubiera preguntado ella qué estaba usted haciendo. Quizás dijera la Señora de al lado entonces: es que estaba usted dormida y. Y ella: no, estaba durmiendo. Y la señora: es lo mismo. Y la musa: No, no es lo mismo, que una vez Cela en el senado se quedó dormido y entonces alguien...
    Y eso, que es el mundo una ilusión.
    Saludos

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  5. Una vez leí que mirar a alguien que duerme es como abrir una carta que no nos ha sido destinada.
    Creo que la Señora pensaba algo parecido pero me alegro mucho de que leyera usted, al menos, parte de esa misiva.

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  6. ¿Cuándo llega el príncipe?

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  7. Hombre, Andrés, pues no. En esto te equivocas, a no ser que ella te haya dado permiso. Con todo la(s) foto(s) me gusta, pero no exime su interés el desvelar la intimidad [a no ser, claro, me repito, que tengas permiso]. ¿Es consentida la foto?

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  8. hay que pedir permiso para publicar un secreto

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