3 de octubre de 2011

Cómo insultar a Telefónica

Los que hayan seguido esta página con alguna frecuencia sabrán que no suele uno servirse de ella para sus desahogos personales por el maltrato o los abusos y atropellos que el Estado u otros han cometido con él o con alguno de sus seres queridos sólo porque tales abusos y atropellos iban a quedar impunes. En este caso hubiese querido contarlo uno, cierto, a alguien de la propia Telefónica (ja) o en el despacho de un abogado, pero para ello debería haberle dedicado muchas horas y acaso demenciarse del todo, cayendo en uno de esos bucles de la razón que van metiendo a la gente en los frenopáticos como un tornillo sin fin cuando los han vuelto definitivamente locos.

Breve, telegráfico, ya que no ha podido ser ni siquiera telefónico: compra en Movistar Gran Vía móvil servicio internet. Pincho antiguo obsoleto. Baja de pincho. Empleado: “No baja (eso lo último)”. “Tarifa guay”, propone: “Sólo gasto, si uso; no uso, no gasto. Gratis total”. Guay. Pincho pasa a durmiente. Vuelta verano. Factura pincho: 42 euros. Grito en cielo. Llamada. Imposible por teléfono: protesta presencial oficina Gran Vía. Oficina Gran Vía: imposible devolución; en ordenador no baja pincho. A mí qué cuentan. Insultos punta lengua. Freno. Réplica: pincho no usado desde compra móvil, fechas coinciden, fechas hablan. Empleado: no saber. Hecho timo, mira cielo, silba. Uno muerde lengua. Dar baja pincho ya. Empleado tarifa guay ofrece: “No uso, no gastos”. Insultos nuevo punta lengua. ¿Dónde baja? Dejar sitio, mucha cola. Vuelta casa. Dos horas menos vida perdidas. En padre, en madre, en muertos suyos. Llega casa, llama número. “Le paso”. Cuarto de hora. Al fin uno: “¿Desea?”. Muerde lengua. Explica: Baja línea. “Paso a bajas”. Otro cuarto. Música fondo estúpida. Ahora chica: “¿Qué desea?”. Baja línea. “Paso a bajas”. Tercer cuarto. Interrupción brusca tono. Alguien corta. No muerde lengua, vía libre insultos. Sólo paredes. Familia huye. Intenta nuevo. Tono al fin. Vez esta más suerte. Telefonista aguanta voces. Disculpas pide. “Paso a bajas”. Cuarenta minutos. Dioses conceden muerte digna: todos seguidos. Música estúpida taladra sien, busca locura. Por fin alguien. Mastica lengua; miedo insultos, teme cuelgue. Humilde, ya no lengua. Tanto morder, lengua picada, steack tartare. Informa: quiere baja. Respuesta: mande carta. Lengua loca escapa. Insultos. Telefonista póker; comprende, dice... Lengua sigue, insultos, ella sola, con castañuelas.

Ha sido una de las experiencias más demenciales y vejatorias que ha sufrido uno en su vida. Al contársela a todo el mundo, muchos sonríen: ¿Qué te pensabas? De no estar cautivo por contrato, pediría la baja de las cuatro líneas y adsl que aún tenemos con Telefónica, aunque hubiera de pasar cuatro veces por lo mismo, y trataría de que todo el mundo se fuese de un sitio tan siniestro, de no ser porque será el nuestro en los próximos dos años. No querría uno que quiebre y otra estafa. Podría pensarse que este desahogo nos resarciría de algo. No se crea. Imagino a Telefónica, como un ente, con Alierta a la cabeza, si leyera esto (ja), mirando al cielo, silbando, consumado el timo: “Disculpas, señor... El siguiente. Deje la cola. Esperan”.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 2 de octubre de 2011]

10 comentarios:

  1. Sombrerazo ante un talento capaz de comprimir en este texto -sin olvidarse nunca del humor- el cabreo, la humillación y la sensación de sinsentido que dejan estas experiencias, donde a otros sólo nos brotan, por lo general, palabras de ésas a las que antes se llamaba "irreproducibles". David Fdez.

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  2. Esto, esto es lo que quería que alguien dijese desde hace tres años que fue lo mío. Y que lo dijese así, que me ha dado un ataque de risa verdadera. Por supuesto, ha tenido que ser usted. Más leve hoy peso vida. Gracias

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  3. Andrés la oficina del consumidor funciona, es nuestro último refugio. Denuncié y seis meses después he vencido, me han devuelto mi dinero.

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  4. Lo de Kafka no era una broma.
    Somos unos insectos para los del gas,la luz,el agua y los teléfonos.
    Domiciliar quiere decir dejar que entren en tu domicilio a vivir largas temporadas en tu cuenta del banco.

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  5. Casualidad. Armada de paciencia llevo dos semanas intentando que cursen baja en mis teléfonos porque me voy de España y tardan no menos de uno a dos meses... Spain is different or not.

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  6. Buenas Tardes,

    Efectivamente toda la razón Trapiello, un dato, el sector de las telecomunicaciones es el que más reclamaciones genera con creces. Lamentablemente son todas las compañías iguales. Yo trabajo en una de ellas y funcionan de la misma manera, por tu experiencia, habrás podida ver que cuando se dice la palabra temida "baja" todo son incomodidades. Lo siento, animarte a que denuncies, nada más.
    Salu2,

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  7. Señor Trapiello,
    a mi me pasó lo mismo con un pincho de Telefonica y si le sirve de ayuda, llamé al 1004 y suspendí por robo el número de teléfono asociado al pincho y así se evitan los trámites de la baja y no se carga ningún importe en las facturas.Saludos, Oscar

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  8. Yo también sufrí lo mío, con Vodafone. Pero gané, como David contra Goliat, y recuperé mis 202 euros. Eso sí, estuve
    a) una tarde escuchando la música-taladro, rebotado de operadora a operador;
    b) otra tarde denunciando (por escrito) el timo consumado a la Oficina de Atención de Usuario de Telecomunicaciones. Allí hay que llamar y te explican lo que hay que hacer. Y lo curioso es que allí, cuando llamas, ¡te contesta un ser humano! ¡Que te atiende! ¡Y es amable, y te dice que tienes razón!
    La verdad, aconsejo la experiencia a todos los vejados, ofendidos, humillados e indignados que no podemos contar estas historias tan bien como tú.

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  9. Barrabás el Asalvajado19 de mayo de 2012, 11:16

    A hombros y por la Puerta Grande, por favor.

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