7 de octubre de 2011

O pai Miño

Un día hubo en esta ciudad un río mayor aún que o pai Miño. Risco habló de él. Le dio su nombre según por donde iba, siendo ya viejo: "Oisive jeuneusse / à tout asservie; / par delicatesse / j'ai perdu ma vie". Se oía al fondo en algún sitio, sobre el rumor de la ribera, en la misma ciudad, sin salir del granito, latir un corazón: el canto de los carros. Alguien le dijo: por favor, traduce, y el hombre Risco, cara de pájaro, miró callando, calló mirando. Hablaba del silencio, y le dio un título: El libro de las horas.

Orense 6 de octubre, 2011

3 comentarios:

  1. Los ojos bien abiertos son convenientes para tropezar con el sentido de las cosas.

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  2. Mal nombre de arcángel aunque se haya tomado prestado de las catedrales mal restauradas, de verso satánico que no inquieta ni a un pancho. Fantasma trujillano que por las noches arrastra los cuadros nunca pintados. ¿"Los ojos bien abiertos"? No, psiquiatra recomendado.

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