6 de octubre de 2011

Jobs

Lo escribes en una de sus máquinas, un pequeño iPhone, como un amanuense. De viaje. De noche todavía. Con letras que él eligió para que cada cosa, cada afecto, cada recuerdo respondiera a su propio nombre, como Adán fue nombrando un día a cada una de las mansas fieras. En letra diferente las palabras dicen cosa distinta. Sucedió en el Paraíso. Donde quiso dejarnos, donde él está. Steve Jobs.  

5 comentarios:

  1. No sé si habrá leído usted lo que ha escrito uno de sus directivos, recordando cómo le llamó Jobs un domingo por la mañana para decirle lo siguiente: "He estado mirando el logo de Google en el iphone y no me gusta cómo se ve el icono. La segunda O de Google no tiene el gradiente de amarillo que debería. Está mal y quiero que Greg lo arregle mañana"... David Fdez.

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  2. Genial Jobs, genial Trapiello

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  3. ...yo no sé si Jobs fue, como se dice por ahí, también algo arrogante. Pero hoy he puesto a mis alumnos su discurso en Stanford (que aconsejaste en otro blog). Me daba igual que no estuviera del todo relacionado con el tema de la clase: ¿qué más da? Creo que merece la pena que lo escuchen todos los estudiantes, y los que un día lo fueron, como nosotros.
    Al final de la clase, todos se han marchado en silencio.

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  4. Al entrar aquí cada día me pregunto si la etiqueta de este blog me permite comentar cosas del universo Trapiello, en el cual navego desde hace meses, con posts que no tienen que ver directamente con el 'hilo' del momento.

    Aunque mi corazón se aviene sinceramente con el infortunio de Steve Jobs su legado no carece de sombras que ocultan la comercialidad de sus productos.

    Si acaso hay un foro literario más genérico sobre su obra me gustaría saber cual sería.

    Pero no puedo callarme hoy, después de haber pedido consejo y es que al recoger "El buque fantasma" que me esperaba ayer en la biblioteca me encontré, de puño y letra, la dedicatoria manual y verídica de A.T. a E.M. fechada el 7 de Abril de 1992, en Barcelona.

    Puede que esté en fase mitómana pero me parece un regalo del azar tener ahora, al lado del teclado, su pequeña letra serpentina azul bic y el juego que hace en la dedicatoria con el título impreso.

    Al menos este libro ha encontrado un lugar sereno y protegido y me ha llegado a mí aunque lo tendré que soltar cuando acabe el plazo. Le haré una fotografía pues me parece una picardía del destino tenerlo en mi casa por unos días.

    Lo dicho. Si hay un sitio donde explayarse me lo digan los moderadores, por favor.

    Ciertamente los libros esperan al lector.

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