4 de septiembre de 2011

Alto potaje y otras cosas sueltas de domingo

"CREO recordar que en tu último diario hablabas de las erratas. "Pulgas", decías. Ayer tuve que escribir un correo a una señora muy rica y muy mirada de Venezuela. Al despedirme en vez de "Un saludo cordial" colé "Un salido cordial". Cuando me percaté era tarde". 
En ese caso, quizá hubiese sido preferible el "abraso" del que se hablaba aquí el otro día.
* * *
LE vio tentar los higos en la higuera, antes de arrancar los que estaban en sazón, y se le vino a los labios una copla de sus años mozos:

No te enamores, galán,
de moza que sirva a un amo,
que lleva más atentones
que una breva en el verano.

Y no fue tanto que en esta letrilla licenciosa viniesen declarados tantos matices tácitos de  la historia de las relaciones entre amos y criados, y que tanto juego dieron a las óperas bufas del siglo XVIII, sino lo que nuestro amigo, sabiendo la afición que uno le tiene a apuntar y publicar según qué cosas, añadiera, riéndose, que no fuese a decir que había sido él quien me la había apuntado, acaso por creer que tampoco le sentaba bien a sus años acordarse de según qué cosas.
* * *
ASEGURA en su página semanal haber leído, estar leyendo o ir a leer diez o quince libros nuevos cada semana, algunos de quinientas o seiscientas páginas. Ha hecho uno el cálculo: unos seiscientos libros al año, dos al día. Lleva con esa página en el periódico unos diez años, por tanto, habrá leído seis mil nuevos libros, haciendo la media. 
Lo raro no es que uno no haya leído nunca ninguno de los libros que ese hombre asegura devorar a la semana, o que no le hayan echado del periódico por embustero (aunque si se demostrara que dice verdad, el director tendría que echarlo del periódico con mayor razón), sino que pueda nadie creer que a eso haya de llamársele lectura y no ingesta. Claro que algo de ese atragantamiento se transmite en sus gacetillas, alto potaje de marujeo literario.

3 comentarios:

  1. Y asombra además en ese desatado...leÓN (no sé si eso deberíamos decir) la minuciosa cuantificación explícita de su estadística voracidad lectora, acaso confundiendo la velocidad con el tocino, que es que leen como locos...calculadores.

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  2. Sin duda, el atragantamiento lector del aludido cronista se transmite en sus columnas como si las páginas por él "hojeadas" fuesen la lechuga que acompaña a las hamburguesas de las que él también presume disfrutar engullendo. Probablemente, sus números de lectura son la causa de ese valor medio de 9.6 libros/año que dicen leer el 58% de los españoles. Si quitamos en la estadística de hábitos de lectura al cronista en cuestión (lo que se llama un "outlier"), esta media bajará a un valor de alrededor de 0.96, más cerca de nuestra realidad social. A pesar de todo, reconozco que, dado el nivel de las reseñas de libros de todos los periódicos, yo támbién leo todas las semanas la columna del ávido cronista como quien no puede evitar el mirar los escaparates de la mayoría de las librerías sabiendo que no va a atraerle nada de lo que se expone ahí.
    Carlos

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  3. Reconozcamos que a veces ese señor ofrece momentos de gran hilaridad, como cuando decía el otro día que la objetividad exige reconocer que el director manchego es un genio que está por encima de cualquier otro en la historia de nuestro cine, y gracias a esa misma objetividad pasaba a recordarnos que él trató personalmente a Buñuel, a Berlanga y no sé a cuántos más... David Fdez.

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