21 de septiembre de 2011

Arte degenerado

"LO bello es lo que se puede contemplar”, leemos en Simone Weil (Cuadernos,IV). “Estatuas. Los griegos miraban las estatuas. Nosotros soportamos las estatuas del Jardín de Luxemburgo porque no llegamos a mirarlas”.
La exposición hitleriana del “arte degenerado” clausuró toda crítica posible al arte deshumanizado al tratar de subordinar el arte a la genética y, por tanto, a la supuesta superioridad de una raza. Una manera de negar que la condición de posibilidad del arte es precisamente la libertad.
¿Pero no tenemos a menudo la impresión de que cierto arte de estirpe vanguardista parece destruirse a sí mismo por los excesos de una libertad que le ha dejado exhausto, como esas dinastías que se han extinguido por endogamia y unos cuantos reyes idiotas? Y sí, es cierto que mientras que muchos de los artistas que Hitler llamaba “degenerados”, los surrealistas por ejemplo, podían burlarse de cualquier cosa, nadie en su sano juicio se atrevería hoy a burlarse de ninguno de sus herederos por temor a ser acusado de... hitleriano, de nazi, en el peor de los casos, o de casposo en el mejor. De modo que permanecemos en silencio frente al montón de piedras, al filete pudriéndose y tantas otras cosas, convertidas en alta decoración (y no sólo por el lugar donde se exponen, mansiones de millonarios, museos, bancos, embajadas o residencias oficiales). Algo que a fuerza de verlo tantas veces ha dejado de existir  en nuestras vidas. Pero a diferencia de las estatuas del Luxemburgo, a las que se refería Simone Weil, nosotros hemos de soportar como ruido-ambiente ese arte que no vemos de puro visto, semejante al ruido atronador de los coches, por ejemplo, que se cuela de la calle en nuestras casas y que también hemos dejado de oír por razones parecidas por las que en el Tercer Reich muchos dejaron de ver, de oír y de decir.

8 comentarios:

  1. Yo no sé cuándo empezaría a torcerse la cosa del arte.Pero para mí que es un contubernio. Algunos locos empezarían a pagar por cosas que no valían, por la novedad, y luego no iban a perder el dinero. Teniendo todos los medios a su disposición ¿quién les va a pinchar la burbuja si, al tiempo, hemos ido perdiendo la capacidad de contemplar?

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  2. Uno de los principales motivos por los que el arte de vanguardia ha bajado notablemente de calidad, se debe a su conversión en un activo más de los nuevos ricos (obsesionados con el arte contemporáneo). Sucede que los artistas crean obras en serie, con la consiguiente pérdida de creatividad que esto conlleva.

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  3. Como decía R.Gaya la belleza de verdad te corta el paso.
    Pero hoy no se mira ni el paisaje.
    Ayer en un AVE hacia el Sur no había nadie en el vagón que mirara esas lomas de Córdoba donde el olivar es de una perfección geométrica.
    Todos estaban ocupados en los ordenadores y teléfonos móviles.Ruido-ambiente.

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  4. Se puede comprender, creo yo, el arte delirante y descacharrado de un don nadie; ahora, la pompa y la lujosa circunstancia, el boato y el pastizal oficiales y bienpensantes con que se envuelven muchas de estas paridas, aun cuando dicen mucho del general Mugre Ambiente, resultan estupefacientes de verdad.

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  5. Por fin el libro de carne cruda premio Velázquez. Más fondo, imposible tocar.

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  6. ¿Por qué el premio Velázquez a Artur Barrio y no a mi carnicera del Mercado Central? Ella siempre de blanco, impoluta como Artur Barrio, y en el mostrador sus manitas de cerdo en admiración de los hígados de cerdo, las chuletas de ternera abriendo paréntesis a la vida muerta, el libro abierto del lomo de cerdo esperando ser rellenado con los versos de criadillas que sesos de cordero muerto (¡oh dioses!, qué marivilla sería si estuviera vivo) insinúan cual puntos suspensivos del pensamiento. Y de verdad, todo ello enmarcado y con cristal por delante para que ningún analfabeto energúmeno pueda destruir la obra de arte. Tiene razón: "De modo que permanecemos en silencio frente al montón de piedras, al filete pudriéndose y tantas otras cosas, convertidas en alta decoración (y no sólo por el lugar donde se exponen, mansiones de millonarios, museos, bancos, embajadas o residencias oficiales". Muchos, no algunos, usted entre esos algunos. Y hay una diferencia con mi carnicera, esta siempre recrea su obra y nunca se pudre (si lo hiciese nunca iríamos a comprar a su puesto). Y hay una gran diferencia entre el crítico de arte que vota una estupidez y los clientes de mi carnicera, nosotros, que vamos a comprar las chuletas, nos comemos la obra de arte y el crítico se come su propia excrecencia.

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  7. Creo que aquí viene a cuento la pregunta del aquel personaje de "Conversación en la catedral", "¿cuándo se jodió el Perú?", pero referida al arte contemporáneo. Porque hay acta de nacimiento: 1917 y la "Fuente" de Marcel Duchamp, firmada por un tal R. Mutt. Esto, que no debería haber pasado jamás de una ocurrencia, dio pábulo a toda una cáfila de majaderías que llegan hasta hoy día. Pero el rey sigue desnudo.

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  8. La burbuja del arte contemporáneo explotará por algún lado..., tiene que hacerlo y esto ocurrirá inevitablemente pues ya no se sostiene por sí misma, y pronto ni las plataformas millonarias que lo financian y mantienen podrán ya hacerlo, pienso que se ha de volver a un clasicismo más permanente, durable y menos ruidoso, devolver a las cosas del arte el sentido justo que verdaderamente tienen, muchos lo anhelamos...

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