9 de septiembre de 2011

Para todos, para ninguno

JRJ: “A la inmensa minoría; Blas de Otero: “A la inmensa mayoría”. 
Más bien: “A los justos: ni uno más ni uno menos” o mejor "A ti sólo. Ni uno más ni uno menos" .
Pero es Nietzsche quien va más lejos: "Para todos, para ninguno".
Todo lo que no sea eso es entregarse a una melancolía narcisista o a un narcisimo agitado. 
* * *
EN su agonía confesó sombrío: “No me espera nadie al otro lado, no tengo a nadie con el que quiera encontrarme allí” (Un misántropo).
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EN la búsqueda de la tumba de Lorca, Lorca ha pasado a segundo lugar. Es la propia búsqueda lo que les entretiene y a lo que ella ha dado lugar, polémicas, lucimiento, política de salón, brindis al sol, etc. Si un día lo encuentran, el mito de Lorca decrecerá. Entiende uno, pues, las posturas enfrentadas, la de aquellos que quisieran que no apareciese nunca (la familia, principalmente, que al no querer buscar ha renunciado ya a encontrarlo, si acaso no están en el secreto de la imposibilidad de hallarlo), y la de los que han hecho de la búsqueda el centro de su existencia (Ian Gibson et allii, que al querer encontrarlo a toda costa, en realidad a toda costa del Estado, se atropellan y no saben buscarlo).
Si se analiza bien, el deseo de unos y otros no es sin embargo tan diferente: en el fondo ninguno de ellos querría que apareciera, bien porque no le ven ninguna ventaja literaria ni comercial, bien porque no querrían por nada del mundo dar término a esa especie de esoterismo que se remonta al Santo Grial.
Ni que decir tiene que uno desearía que apareciese, a ser posible por casualidad y aunque sólo fuese porque dejaran todos ellos de dar la tabarra, pero no desea con menor fuerza, si acaso no mayor, que alguien, incluso un cervantista, descubriera tras años penosos de búsqueda el manuscrito de Las semanas del jardín. A estas alturas ese manuscrito vale lo que todos los cuerpos que se tragó el mar en la batalla de Lepanto, "la más grande ocasión que vieron los siglos...", etc.
(Foto: Del escritorio de G., Las Viñas, Agosto, 2011)

5 comentarios:

  1. la búsqueda de esa tumba como lo vió Houston en El tesoro de Sierra Madre, porque Gibson recuerda algo a Bogart allí

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  2. Su blog es una maravilla, muchas gracias.

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  3. Y a propósito de la entrada publicada en este blog el 7 de septiembre, "Una carta pornográfica", ¿acaso no son pornográficas las declaraciones de Gibson, tras cuatro meses de infructuosos resultados en la búsqueda de los restos de Lorca?: "La Junta de Andalucía tiene la obligación de continuar la búsqueda y ampliarla a las inmediaciones del olivo." "La ausencia de restos no es un fracaso." "Me siento enfermo. Pienso en esto todo el día." "Creo que me estoy volviendo loco." "Saber dónde están los restos de Lorca es vital para la salud de España."

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  4. Cada vez descubrimos más tipos de hispanismo. El de Ian Gibson se me antoja decididamente necrófilo. No cabe duda de que se trata de un saltatumbas. Poco inocente, desde luego, habida cuenta de la retabilidad política, económica y editorial de este tipo de rastreo en un pasado más que lamentable. Aunque se me antoja que sus escrutinios funerarios ya no convencen ni al Régiem andaluz.

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