27 de septiembre de 2011

Aristócrata de intemperie (y 3)

Ya.
El retrato y estudio de Unamuno incluido en Alerta de JRJ que hemos venido comentando es acaso uno de los más sagaces y, desde un punto de vista pisológico, más terminados que se le hicieron, y no fueron pocos. Don Miguel atraía a los retratistas, tanto a los que les movía la admiración como a aquellos otros, muchos, que sólo buscaban la caricatura. “Dios era para Unamuno como una trájica manía, una locura normal. Era un loco a lo divino y en todo cuanto hacía o escribía estaba Dios presente, como si Unamuno viera a Dios cuando se veía a sí mismo en todos los espejos de la vida” (...) "La conocida frase del injenioso Cocteau epigramático del 'boulevard' parisién: "Victor Hugo es un loco que se creyó Victor Hugo", se podría aplicar a Unamuno con un lijero cambio: "Dios es un loco que se cree Unamuno".
Por gusto copiaría aquí todas las páginas que le dedica JRJ. Como el editor del libro no lo dice, no sabemos muy bien para dónde ni cuándo ni por qué motivo fueron escritas esas cuartillas. Si no lo he entendido mal, las escribió ya en el exilio, para alguna de las clases que impartió en la universidad. Lo sugiere ese “¿Pregunta?” que abrocha sus comentarios.
Y para hacernos más visible a ese Dios que según JRJ dejó fuera de sí el aire y el agua, puro fuego y pura tierra, añadió JR estas dos anécdotas: “Yo traté mucho a Unamuno y únicamente en una ocasión le oí hablar con posibilidad amorosa de una mujer que no era de su familia. Fue al pasar ante nosotros una jitana trashumante, gallarda y despectiva; dijo: “Si yo alguna vez pudiese ser infiel a mi mujer, lo sería con esa jitana”. Yo comprendí que había en ello una nostaljia patriarcal milenaria. Porque él, como los patriarcas bíblicos tenía sentido de paso, tenía en sí mismo y en sí sólo, en su tienda, en su casa otra vida y otra muerte, además de su propia muerte y vida cotidiana y las de su familia. Su amor fundamental era su propia eternidad con su dios hombre. ¿Pregunta?”.
Y la otra: "Cuando Jacinto Benavente dijo que Unamuno era cursi, él le contestó que lo invitaba a ponerse los dos desnudos en la Puerta del Sol de Madrid, para que el pueblo decidiera quién era más cursi". 
Y cuando las anécdotas ya habían fijado al personaje por fuera ("Unamuno era un hombre alto, hermoso, con el pelo blanco desde muy joven... que no se rio del todo nunca"), el retrato por dentro: "Lo mejor de él para mí es su prosa, y su prosa diaria sobre todo. Como no era esteta, el consonante le era hostil. Nunca lo dominó. Con consonante siempre era ripioso, pero él hacía del ripio una catapulta, un arma de piedra ofensiva más que defensiva. Le gustaba empedrar y apedrear hasta en poesía. La desviación, el vicio estético suyo, ya que él consideraba la estética como un vicio, era hacer bellísimas pajaritas de papel y figuras jeométicas con masa de pan. El verso libre fue su reino, y esa epopeya que es "El Cristo de Velázquez" es la prueba más alta, en cuanto a la forma, del poder del dominio de un hombre que hace una obra de arte desentendiéndose del arte. Sus líneas escritas, aun las más amorosas, eran como látigos amorosos".
Y no sigo citando para darte lugar a buscar ese Alerta, del mejor crítico de su tiempo, y que te dejes sacudir por él (remejer, habría dicho Unamuno).
Ya está.
(Ilustración: Gitana, Isidro Nonell)

2 comentarios:

  1. Tras leer esta nota, picado por la curiosidad de este título de JRJ que no conocía, he buscado "Alerta. Juan Ramón Jiménez" en Google, y me han salido pisos en alquiler en calles de medio mundo. Supongo que eso es la gloria.
    A seguir bien.

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  2. ¿conoces el retrato de Unamuno pintado por Vazquez Díaz? (en Museo de Bellas Artes de Álava, Vitoria, un museo solitario que he conocido este verano)

    Maravillosa la gitana de Nonell..

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