10 de septiembre de 2011

Galicia impresora

Galicia está lejos de todas partes, de Europa y de América, y de Galicia nos llega hoy un libro que nos recuerda que Galicia puede estar lejos de todas partes, pero muy cerca de la poesía: La ilustración gráfica en Galicia (1880-1936), de María Victoria Carballo-Calero y Jorge Valera Barrio (Ed. Duen de Bux, Orense). A la manera de los libros que edita la modélica Campgràfic, entre los que los autores citan Impresos de vanguardia en España, de J.M. Bonet e Imprenta moderna como sus inspiradores, se recogen aquí libros, viñetas, revistas, papeles impresos singulares desde un punto de vista tipográfico. No habrá hoy un mapa más fiable para ese misterioso y secreto país de las imprentas galaicas, nadie lo habría podido hacer tan minuciosa y cuidadosamente. De las prensas gallegas han salido obras memorables, todas las que tuvieran que ver con Valle Inclán, con Nos, con Castelao o con Seoane lo fueron. Le gustan a uno también mucho aquellas otras más modestas que sólo pueden haber salido de Galicía: tipografías de pobre, mal papel, tipos comunes y esa rara belleza que sólo tienen las flores descomunales y un poco monstruosas que aman tanto los aldeanos como para ponerlas delante de las casas y separarse así de la carretera: dalias y gladiolos. Hay que aprender a ser pobre, hay que desaprender mucho en tipografía, y más hoy con los ordenadores. Volver a los modelos antiguos, simples, de las imprentas gallegas, de pueblo, que hicieron tanto con tan poco. Lo que no hubiese dado uno por haber compuesto esta cubierta de Picadillo. Hay, claro, en el libro que nos llega ahora, ejemplos más nobles y refinados de ese arte. Lo hemos leído de un tirón. Nos admira de Galicia que todo suceda en dos o tres parroquias, todos son amigos o parientes, y siguen siéndolo incluso cuando ya son difuntos.


En edición diferente los libros dicen cosa distinta, y la saudade, la niebla, la lluvia, el musgo sobre el granito, los pazos fantasmales, los jardines muertos, nadie hubiese podido decirlos mejor en esos libros modestos, con ilustraciones un tanto toscas (como cruceiros mordidos por los temporales) que los tipógrafos e ilustradores gallegos, un poco tristes y siempre con frío en la punta de los dedos y algo de tos.



(Cubierta del libro comentado, cubierta de Maside para Viaje y Fin de don Fontan, de Dieste, reproducido en el libro de Carballo-Calero y Valera, y cubierta anónima de Pote Aldeano de Picadillo que no se incluiría en ningún manual de tipografía, pero que a uno le gusta mucho, empezando por la foto. Los autores del libro sabrán comprender que entre tantas muestras de excelente tipografía como hay en su libro, haya uno elegido sólo una, siendo las de mi cosecha, como digo, una tan... suya, y otra, lírica, muy a lo Juan Gris modernista, aunque modesta)

5 comentarios:

  1. Es una pena que para un libro tan interesante hayan escogido esa cubierta.

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  2. En Galicia se siguen haciendo buenos libros. Hay una editorial, Trifolium, que publica primorosamente. Tiene una página web (www.editorialtrifolium.com) y un blog que recomiendo expresamente (editorialtrifolium.blogspot.com)

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  3. Proyecto muy interesante. María Victoria Carballo Calero ha acreditado desde hace tiempo su autoridad en este campo, abordándolo en varias ocasiones, aunque esta visión de conjunto de la ilustración contemporánea gallega estaba pendiente. A ver esta publicación, que aun no he visto en librerías ¿?.
    Da pena que algún comentarista anónimo, pretenda promocionar su propio proyecto descalificando un trabajo tan respetado como el de la editorial Duen De Bux y otras (Linteo, Nigra, Toxosoutos...) que avalan el nivel editorial en Galicia.

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    1. Soy el anónimo que escribió sobre Trifolium. No tengo vinculación con ese proyecto y amo profundamente, también, proyectos como Linteo, Nigra, etc. Galicia está a la altura de los mojeros en edición de libros. Sin duda.

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  4. De todas formas, es cuestión de opiniones. A usted le parece una pena de cubierta, mientras otros (Juan Manuel Bonet o el propio Andrés Trapiello que pilota este blog) han subrayado el excelente tratamiento de la misma.
    No deja de sorprender que, conociendo como asegura la edición gallega, sólo sugiriera una editorial (que no voy a valorar, dejando que el lector llegue a sus conclusiones), indicando su nombre, su dirección web y su blog. Demasiado koko.

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