25 de septiembre de 2011

Pobre perro perdido o una autobiografía en quince líneas

LA extraña enfermedad que impide llegar puntual a los sitios es denominada médicamente, dentro de los Trastornos Obsesivos Compulsivos, como "Lentitud Obsesiva Primaria". Quien la padece siempre encuentra una excusa que se interpone entre él y el deber. ¿Seremos uno de los "lops", como se les llama? Se diría que no lográramos llegar nunca adonde nos proponíamos, ya que tú deberías estar leyendo ahora la entrada prometida ayer, a propósito de Unamuno, y no esta, pero nos ha salido al paso Azorín, ¿y cómo desatenderlo? Es una página memorable la suya, acaso una de las más hermosas del mínimo y grandísimo Azorín y la escribió respondiendo al cuestionario que le envió Miguel Pérez Ferrero para alguno de los periódicos en los que este colaboraba. Es una autobiografía en quince líneas. En alguno de los tomos del Salón de pasos perdidos se habla de ella y se subraya allí la emoción que especialmente le produjo a uno esa línea en la que a la pregunta de "qué animal prefiere o le gusta más", responde: “el perro perdido”, añadiendo a continuación el adjetivo pobre, él que siempre escogió los adjetivos como quien corta rosas. Nos imaginamos el sobresalto del maestro al advertir su olvido, al corregir la frase, haciendo girar suavemente, cuidadosamente, el cilindro de la máquina, para añadirlo en la interlínea. En ese adjetivo, pobre, y en el otro, perdido (más universal que callejero), está a mi modo de ver la poesía de Azorín.










(Ilustraciones: Cuartilla original de Azorín y fotografía de Alfonso de las manos del escritor)

8 comentarios:

  1. Hay veces también en que nos proponemos hacer una cosa y, sin saber el motivo, acabamos haciendo otra. En esos casos solemos acertar, como tú con esta entrada. Gracias por un post tan delicado.
    Un saludo.

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  2. Y hablando de cortar rosas, me parece que fue Ortega el que decía que la prosa de Azorín olía a una flor (creo que era la violeta) encerrada en una habitación, o algo parecido
    Saludos

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  3. No es difícil imaginar esas manos sarmentosas cincelando textos, cual trabajos de orfebre literario.

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  4. Preciosa palabra SENSITIVIDAD

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  5. "Sus libros, tan delicados y trémulos, huelen siempre a cuarto cerrado - adonde alguien, es cierto, dejó olvidadas unas violetas".
    Entre otras muchas cosas, eso es lo que escribe Ortega en "Sobre el arte de Baroja", donde hace las inevitables comparaciones con el de Monóvar.
    Azorín tiene entrada propia en el libro: "Azorín, primores de lo vulgar: sinfronismo".
    Todo en El Espectador.
    Saludos y gracias

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  6. Gracias anónimo, por concretar la cita. Y a su vez Azorín hace otro gran retrato de Baroja en 'La voluntad'

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  7. Pues yo creo que la cita del cuarto cerrado y las violetas la he leído en Ideas sobre la novela.

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  8. A mí me sonaba a 'Ensayos sobre la generación del 98', pero todo puede ser

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