Affichage des articles dont le libellé est Fotografía. Afficher tous les articles
Affichage des articles dont le libellé est Fotografía. Afficher tous les articles

18 mai 2019

Solovki

EL próximo miércoles se inaugura en Alcobendas la exposición de fotos que Juan Manuel Castro Prieto y Rafael Trapiello hicieron de Solovski, y se presenta el libro que recoge este trabajo. 





ENLACE PARA COMPRAR EL LIBRO:  https://www.authspirit.com/solovki

Le informamos que sus datos forman parte de un fichero titularidad de Auth’Spirit S.L. . De acuerdo con el Reglamento (UE) 2016/679 del parlamento europeo, le informamos que los datos serán conservados durante el periodo legalmente establecido

Auth’Spirit S.L. informa que procederá a tratar los datos de manera lícita, leal, transparente, adecuada, pertinente, limitada, exacta y actualizada. Es por ello que Auth’Spirit S.L. se compromete a adoptar todas las medidas razonables para que estos se supriman o rectifiquen sin dilación cuando sean inexactos.
Podrá ejercer los derechos de acceso, rectificación, limitación de tratamiento, supresión, portabilidad y oposición/revocación, en los términos que establece la normativa vigente en materia de protección de datos, dirigiendo su petición a través de correo electrónico info@authspirit.com.
​​
En cumplimiento de lo dispuesto en el Reglamento Europeo de Protección de Datos, se le informa sobre la incorporación de sus datos a un fichero titularidad de Auth’Spirit, con domicilio en C/ Concepción Arenal, 3-
1º. La finalidad del tratamiento es la gestión de datos de clientes y proveedores y su legitimación es la ejecución de contratos. Las cesiones que podrán llevarse a cabo, serán aquellas necesarias para el desarrollo de la relación jurídica existente entre las partes, así como aquellas que se encuentren previstas en la Ley, tales como aquellas cuyos destinatarios son entidades financieras, la Agencia Tributaria o Juzgados y Tribunales.

Tiene derecho a acceder, rectificar, suprimir y oponerse al tratamiento de sus datos mediante solicitud remitida a Auth’Spirit, con domicilio en C/ Concepción Arenal, 3-1º., info”auth’spirit.com. Además, puede consultar información adicional en nuestro Registro de Actividades de Tratamiento.
Recibe este mail porque está suscrito a nuestro envío de newsletter

Our mailing address is:
AuthSpirit
Concepción arenal 3,
MadridNC  280014
Spain

Add us to your address book


unsubscribe from this list    update subscription preferences 

27 avril 2019

Una imagen vale más que mil palabras unidas

Pescadillas. Mercado de Jerez de la Frontera, 25 de abril de 2019


13 décembre 2018

Puro Galdós. Miércoles de misericordia. Hoy jueves

LAS mejores obras son fruto del silencio y del tiempo. A lo largo de siete años Rafael salió muchas noches con su cámara de fotos por las calles de Madrid. Lo que trajo de ellas es este trabajo único, original cuanto más clásico, clásico cuanto más romántico, bellísimo cuanto más poético y melancólico. Más allá de la realidad, sin renunciar a ella. Puro Galdós.
Hoy, jueves 13, se dan a conocer al fin las fotos y el libro que las recoge. Las primeras, en el montaje más acertado que cabría imaginar, sencillo y reflexivo, de Ana Cubas. Las fotos, en un libro de autor, su primer libro, no menos discreto y sobrio, con prólogo meditativo y  generoso de Elvira Lindo. Como todo libro de verdadera poesía, es del tamaño de la inmensa noche, de la pequeña luna que tutela nuestros pasos por ella.



22 décembre 2016

Niño dios

ACABA JMBonet de enviarnos el crismas de una galería de Sâo Paulo. "De lo mejor que he visto suyo", nos dice. Fue nuestro amigo quien hace años le descubrió a uno Masao Yamamoto, una de cuyas fotos aparece en la cubierta del libro de Pre-Textos Nosotros los solitarios. No se me ocurre una manera mejor de desearles a lxs lectores de Hflexia un feliz Año. En el original paulino, al pinchar en la foto, aparece un pequeño prodigio. Yo ese milagro no sé hacerlo aquí, pero sí poner el enlace: 
http://galeriamarceloguarnieri.us8.list-manage1.com/track/click?u=b1474c4e799dcdf0c3055287f&id=8ef9f3247d&e=a872e2b3c9

.

4 décembre 2016

Ayer y hoy

Linterna de la cúpula de las Góngoras, ayer, y ninfeas de la calle del Almirante, hoy

13 novembre 2014

En la bolsa de Hamburgo, 1962

HAY cosas que sólo se llegan a revelar con el paso del tiempo. Las fotografías nos ayudan a ver cosas que pasaron por alto los contemporáneos, no sutiles, como se creería, sino de bulto. Este libro, de Thomas Grebe, de 1962, contiene muy buenas fotografías de Hamburgo, principalmente las de su puerto, e incluye esta de la bolsa de Hamburgo. Algo llama la atención en ella de pronto, como cuando, en el cine, en una película antigua, vemos a un médico fumando mientras pasa consulta con su bata blanca y su fonendo colgándole del cuello. Sí, no hay ni una sola mujer entre tantos hombres. Lo extraño es que si la foto se hiciera hoy, cincuenta años después, probablemente fuera la misma, lo que nos ayuda no ya a no reconocer el mundo que recoge la fotografía, sino el nuestro propio.


31 octobre 2014

Barcelona (una fotografía)

No hay un solo lugar sobre la tierra que no tenga su instante de misterio, suma de todos los instantes, sucesión de dinastías, cómputo de todos los universos.

Foto de Rafael Trapiello. Barcelona, octubre de 2014. Y en esta fotografía el misterio no procede, desde luego, de esas que parecen ruedas de bicibleta en las ramas del árbol, de las que el fotógrafo sólo se percató cuando vio la fotografía ya hecha, a muchos kilómetros de distancia y en otro tiempo ya; el misterio, decía, no procede de ahí, pero forma parte de él y contribuye silenciosamente a su cristalización.

21 octobre 2014

Gursky en el Rastro

ANDREAS Gursky es conocido por haber sido el fotógrafo vivo de quien se ha vendido más cara una obra. Que a una fotografía, de la que pueden hacerse millones de copias, y todas exactamente iguales, se le dé tratamiento de obra única es sólo parte de la locura del arte contemporáneo, a medias esnobismo y estupidez.
Pero seamos serios y dejemos esto de lado. 
Se hace uno dos preguntas: ¿Es Gursky un buen fotógrafo? ¿Nos gusta?. A la primera se podría esponder a la gallega: probablemente no es un mal fotógrafo. Muchos lo encuentran bueno. Como los callos fríos, por decirlo en frase de Pessoa. Con lo que queda contestada en parte también la segunda.
Pero qué duda cabe que ha tenido un mérito. Ha metido en nuestra retina un modo de ver la realidad, su serialización, la opresión de los elementos repetidos. Gracias a ello puede uno reconocer gurskys en muchos lugares. Como esa fotografía encontrada anteayer en el Rastro, hecha por un autor anónimo en noviembre de 1963. Representa una cacería, y las que se ven, son perchas de perdices alineadas. La decoloración natural de la foto le da aun si cabe una tonalidad moderna muy convincente. Si en Gursky reconocemos alguna grandeza, en esta foto habría que reconocerla de igual modo, si acaso no mayor, habida cuenta que se tomó cuando seguramente Gursky iba aún en pantalón corto, lo cual, tratándose de arte contemporáneo no es una circunstancia menor, ya que se guía este sólo por un problemático "yo lo vi antes" o "yo llegué primero".


Perdices de una cacería. Anónimo, noviembre de 1963



20 juillet 2014

Postalero

MUNDINOVIS, estereoscopios, visores... Los vemos, y nos quedamos ensoñando la posibilidad de una huida. ¿Adónde? Al pasado. No hay otra posible. Cuando a Arcadia se la llama utopía, es inalcanzable. Si le damos su verdadero nombre nos espera muy cerca, pero a nuestras espaldas.
Viajar en el tiempo de los estereoscopios y visores era asunto de ricos, de viajantes de comercio y de vagabundos. 
Acaso por ello no había casa burguesa donde no hubiese uno de esos artilugios que traían a sus plácidas veladas países exóticos, costumbres de las razas diversas, las maravillas de los confines remotos...
Cuando apareció la carta postal estos viajes inmóviles se democratizaron aún más, y la fotografía se extendió de los burgueses a los empleados modestos y proletarios ilustrados, de las manos de los adultos a las de los niños. Su éxito fue tal en la última década del siglo XIX y la primera del XX, que desde entonces no hizo sino crecer, y empezaron a circular en todas las direcciones el globo terrestre un sinfín de postales, como el hilo de lana de una madeja. De todos los papeles que haya inventado el hombre la postal ha sido acaso el más perdurable: ¿quién podría destruir las buenas noticias que suelen traer o las imágenes hermosas y singulares que aparecen allí? 
Para conservarlas se idearon postaleros como este, que ha llegado a nosotros cien años después sin haber sido usado jamás. 
Cuando vayamos poniendo en él las viejas postales que ahora guardamos en cajas de zapatos, reunidas a lo largo de los años en los lugares más extraños y alejados de sí, estaremos  dibujando no sólo un camino hacia Arcadia, sino el mapa ideal de un país extinguido en su mayor parte, el de los sueños, tal y como sucede cuando haciendo correr la señal por el dial de un viejo aparato de radio leemos el nombre de países que han desaparecido hace noventa años y ciudades que han cambiado de país cuatro o cinco veces.

Postalero modernista francés de principios del siglo XX. Tapas y páginas interiores. 28 x 44 cms.

19 juillet 2014

A se ipsum

A menudo nos encontramos en las tarjetas postales un hormiguero de gentes que van y vienen por tal bulevar de París, tal calle de Tánger o, como aquí, el Puerto Chico de Santander. Nos decimos: ninguna de esas personas vivirá ya, pero siguen en pie los afanes que los llevaban ese día de un lado para otro. Sus afanes son los nuestros y sus pasos los andamos nosotros en esta misma playa, y sentimos hacia tales insignificantes puntitos negros un impulso fraterno, como lo sentimos hacia aquellos que acaso nos descubran dentro de cien años en la postal que alguien está haciendo de nosotros, sin que lo estemos advirtiendo, corcheas al fin y al cabo en esta interminable melodía del mundo.
Decíamos ayer también que se circulaban estas cartas postales pensando compartir un momento de felicidad con alguien. Lo que hemos encontrado escrito en esta, "Para mí de mi yo", nos hace sonreír, porque parece haber sido escrito como de burlas. ¿Pero lo fue? El yo del que parece hablar no es en realidad muy diferente de aquel que figura al frente del libro que Marco Aurelio escribió en griego: A se ipsum.


18 juillet 2014

Aguadoras del Cairo

HA escrito uno aquí otras veces de su fascinación por las tarjetas o cartas postales, como se las llamaba. Al igual que los relojes de sol, sólo marcan las horas apacibles, sólo portan buenas noticias, el deseo de quien la envía de hacer saber que piensa en su destinatario, y compartir con él o ella la belleza de un lugar, una ciudad, un monumento.
A menudo sucede en una postal, como en esta, de los años diez o veinte del siglo pasado, que nos llegan además en ella modos de vida que han desaparecido, y nos sume en ensoñaciones y consideraciones más o menos filosóficas sobre la brevedad de todo. Y ese viaje al pasado es aún más misterioso y grato que ninguno de los que nos esperan en el futuro, preludio de fugas ideales.

Postal del Rastro.

3 juillet 2014

Le Sidaner / Van Gogh

UNA de las cosas que más conmueve en la correspondencia de Vincent Van Gogh es asistir a la ilimitada capacidad de este para admirar la obra de un sinfín de artistas, que él pudo conocer en muchos casos únicamente por grabados y reproducciones deficientes en las revistas ilustradas y artísticas a las que era aficionadísimo, quitándose literalmente el pan de la boca para poder hacerse con ellas. 
En la mayor parte de esos artistas, a los que muchas veces versionó o copió, buscaba el sentimiento del paisaje, de un rostro, de una figura, de un ambiente, más que la perfección formal y académica y el virtuosismo que no obstante valoraba en otros. Algunos de estos artistas, Millet, Daubigny, eran célebres cuando Van Gogh empezó a pintar (y no hemos de olvidar que Van Gogh empieza a pintar a la edad de 27 años y muere apenas diez años después), pero la mayoría no lo eran en absoluto. Eran jóvenes como él, que se abrían camino, y con los que Van Gogh era sinceramente generoso admirándolos. Siempre veía en ellos "algo" que lo conmovía, aunque a menudo reconociera que ni eran grandes artistas ni grandes obras. Pero ese "algo" era para él "todo". Uno de estos fue Henri Le Sidaner, uno de esos pintores que la posteridad destierra a ese vasto continente que llama "lo menor", tan lleno de rincones, jardines y fortalezas maravillosos. . No es probable que Van Gogh llegase a ver ninguna de sus obras, sí que Le Sidaner conociese las de Van Gogh. No se parecen en absoluto, aunque en muchas de ellas podamos encontrar un espíritu común.
Y eso es precisamente lo que parece haber descubierto en La choza en los lindes de Étaples, obra de Le Sidaner, el fotógrafo Juan Manuel Castro Prieto: lo que en él había de vangoghiano, añadiendo a ella cierto misterio que no había en el original (Castro Prieto ha "encendido" la luz de la choza, muy apagada en el original pictórico), ese "algo" especial que es ya "todo" y de todos.



29 juin 2014

Castro Prieto en los museos


JUAN Manuel Castro Prieto es un fotógrafo a quien interesa la realidad, o más exactamente la vida. Va a los sitios, Perú, India, Etiopía, Méjico, pero también Navaluenga o Madrid, mira lo que hay de misterioso en esos lugares y en las personas que se encuentran en ellos, y sigue su camino. Lo que deja de su paso por ellos, es una huella, su huella. Sabe que cada cosa y cada persona es una suma de hechos, a menudo remotos; sabe que somos memoria. Sus fotos son el testimonio de ella, pero al mismo tiempo son un modo de amplificar la memoria, quiero decir que la fotografía, y las suyas también, son testimonio del pasado, pero también parte de nuestro presente, y así, cuando se vean sus fotos dentro de unos años, las verán unidas al presente en que se hicieron y a todos los presentes sucesivos.
De su trabajo en los museos lo más sobresaliente, a mi modo de ver, es que los ve y está en ellos como estamos en la casa de alguien o como vamos por una calle de una ciudad cualquiera.
No trata a las obras que se encuentran en ellos como obras de arte inalcanzables y sagradas. Puede considerarlas así también, pero las ve como a criaturas vivas, con todo el misterio que llevan las cosas y las personas dentro, y descubre en ellas también algo que llevan dentro, pero no a la vista. Lo invisible de lo visible. Muchas de las obras de arte están en los museos por eso, porque apresaron lo invisible de lo visible, y supieron conservarlo para nosotros, venciendo al tiempo: cuadros, esculturas, incluso objetos más modestos como un  humilde cántaro roto.
Castro Prieto descubre en esas obras de los museos al fotografiarlas lo que tienen de vivo, como si se tratara de seres muy cercanos, sin cuya compañía nos resultaría difícil vivir. Pero el de los museos es un trabajo acaso más difícil y sutil que el de fotografiar personas o cosas o paisajes. Como hacerle un retrato a un rey o a alguien poderoso, donde el fotógrafo o el pintor sabe que no le van a ser permitidas muchas licencias. Pensemos en el Inocencio X de Velázquez y el modo segado en que el pintor nos lo dice todo, hasta arrancarle al papa aquel troppo vero, que era para un papa orgulloso como él el mayor elogio a su alcance. Al fotografiar un Van Gogh o cualquier otro pintor, famoso o desconocido, Castro Prieto, sabiendo que ha de ser respetuoso y buscar en él lo que tiene de misterioso y sutil, se comporta como ante un rey. En todo aquello que ha logrado vencer el tiempo, como lo que queremos conservar en un museo, nos espera un troppo vero. Me imagino a Castro Prieto mirando esos cuadros, como se mira al Emperador, a un tiempo cercano, pero distante. No lo digo porque quiera “sacarlo” mejor. Todos los pintores de corte lo hacen. Todos tratan de ser agradables con el señor que les paga. Castro Prieto tiene más suerte, acaso porque es más libre, y sabe que después del museo seguirá su camino. No quiere sacar “mejor” a sus modelos, pero sí mejorarlos. No es lo mismo. ¿Es posible “mejorar” un original? Desde luego que sí. ¿No nos han sacado en muchas fotografías mejor de lo que somos? No me refiero sólo a que nos hayan sacado más favorecidos, sino a que alguien ha sacado a la luz un rasgo de nuestro carácter que diciendo mejor de nosotros, dice mejor de todos y de todo. En algunas traducciones de Emily Dickinson hemos encontrado un poco más de Dickinson que en el original. Los puristas creen que eso no es posible y que decir esto es un sacrilegio. Henri Le Sidaner ocupa en el historia de la pintura un lugar secundario. El cuadro que fotografió Castro Prieto arrancó de él un sentimiento que apenas estaba insinuado en ese paisaje donde se ve una cabaña, una luz que ilumina la ventana y una figura que va hacia ella. Ha sacado Castro Prieto toda la noche que llevaba dentro ese cuadro sin atreverse a manifestarse, y ahora tenemos dos trozos misteriosos de la realidad, donde antes sólo había uno
Para las demás obras hace igual. Trata de ver de cada una lo que tiene de vivo, y con un lenguaje fotográfico específico, revelárnoslo. Añadir a la memoria de otros, la suya propia. Así es como se mejora el mundo, haciéndolo más grande y haciéndolo más hondo. Dos, donde antes sólo había uno.
            (Texto para el Catálogo de la Exposición El archivo de la Memoria, Victoria 2014. Imprescindible entrar aquí, donde se pueden ver la mayor parte de las obras  que se citan en este texto)



13 juin 2014

Marilyn Monroe

AUNQUE se publiquen en este almanaque muchas fotografías hechas o aparecidas en el Rastro, no acostumbra uno a adornarlas de literatura. Sin el contexto, esta no se entendería del todo.
Apareció entre unas cuantas fotos pornográficas, todas ellas del tamaño aproximado de un naipe, unas más pequeñas, otras más grandes, siempre en blanco y negro y de los años cincuenta. Mujeres desnudas, o medio desnudas, que miraban con una gran salacidad. Muchas eran gordas con tetas como tinajas y unos muslos sólidos, irrebatibles. Otras en cambio parecían haber salido del hospital esa misma tarde, y se les notaba la tisis en las ojeras. En aquellos años no se estilaba depilarse, y los pubis de la mayoría, asilvestrados y tenebrosos, causaban un miedo infantil, como algunos barracones de feria. Habría lo menos una veintena de mujeres, de cuerpo entero, posando, unas levantaban el brazo y se les veía un gran felpudo negro en la axila, otras se cogían las ubres y parecía que quisieran darte con ellas, otras ponían unas nalgas descomunales en primer plano y se las miraban desde atrás como quien ofrece una bandeja llena de pasteles calientes; todas parecían ya muy emputecidas. Lo extraño es que, aunque fuesen de las tiradas, no se parecían en absoluto a las de Solana, de esas que miran y te están diciendo: tengo el corazón intacto. No, eran de las nihilistas, de las que te dicen: soy un caso perdido, y a mí qué.
Mucho antes de acabar de ver el montón y cuando ya lo iba a dejar sobre la mesa, apareció esta foto. Es una copia original, valga el oxímoron, de los años cincuenta también. Me alegro de habérsela arrancado a aquel tristísimo serrallo. Ahora no sé qué hacer con ella. Si fuese una mariposa, la dejaría volar de nuevo. Sabemos todos que ya entonces Marilyn Monroe caminaba deprisa hacia su cita con la muerte y que lleva muerta medio siglo, y sin embargo sigue siendo frágil como una mariposa. 




20 mai 2014

La devoción. Una fotografía

A nadie se le descubre nada diciéndole que en los pliegues de la realidad, rastros y almonedas, hallamos mil testimonios elocuentes de la vida, tanto por serlo, como por serlo inauditos. Como esta foto, que  no sabe uno dónde ni cuándo fue tomadada ni a quiénes. Sólo lo que en ella se muestra: que acaso no vale la pena tanta gala, para acabar de rodillas, tal y como parece imponérsenos cada día desde las más altas instancias. Y desde luego no vamos a hacer ahora aquí unas bonitas frases sobre el "más vale morir de pie...", etc. Nadie obtuvo más réditos de esa frase que Dolores Ibarruri, Pasionaria. Enfatizó mucho con ella en la guerra civil, antes de correr a postrarse ante Stalin, ante el que vivió arrodillada hasta la muerte del tirano. Porque lo grave no es el tener que vivir de rodillas, pues al fin y al cabo uno no siempre puede evitar esto; lo peor es, ya de rodillas, mostrarse devoto, es decir... la devoción.
PD.: Y lo recuerda Sandra Suárez en uno de los comentarios de esta entrada: "Nunca olvidaré una frase de El Roto: "Todos los poderes emanan del pueblo. De su sumisión, concretamente".

Del Rastro, mayo 2014. 

13 mai 2014

Hotel du Lion d'Or

DEJEMOS de lado el camino recorrido por esta fotografía, que bien pudo haber salido de la cámara de Eugène Atget y que la ha traído hasta el Campillo del Mundo Nuevo; olvidemos por un momento la mirada de esos personajes que parecen, mirándonos desde la muerte, decirnos: "Levántame y ándame"... Reparemos tan solo en el rótulo de ese modesto Hotel du Lion d'Or, tan común en hospederías, posadas y cafés. ¿Qué encierra ese nombre, dónde surgió la leyenda de un león dorado? ¿Fueron estos que comparecen sus dueños y quienes atendían el modestísimo establecimiento? ¿Entregaban copias de esa fotografía a sus huéspedes ilustres como vimos el otro día que hacían en el buque Montevideo? ¿Fue uno de ellos quien la trajo a Madrid hace más de cien años?
Maravillosos tiempos en los que alguien podía empezar a relatarnos esa historia que nos incumbía porque teníamos tiempo aún de escucharla.






26 avril 2014

Cabo de Gata

TIENE de bueno este desorden de Las Viñas, que se encuentra uno en él con libros que había olvidado tener, incluso algunos en los que había mediolvidado que había escrito. Ha ocurrido con este del fotógrafo Pérez Siquier, Al fin y al cabo, en el que colaboraban también un gran número de poetas y para el que le pidieron a uno el prólogo. Es el que va a continuación, con algunas de las fotografías de Pérez Siquier, que prueban tantas veces aquello de que la realidad imita al arte, sobre todo al llamado abstracto.
* * *
CABO DE GATA
Uno de los lugares más misteriosos de este mundo. Extraño lo que en él sucede. Casi nunca nada. Todo. Lleno y vacío. El sol y la luna, codo con codo, haciendo guardia. Lo solar, lo lunar, un doble envés, la misma mano. En el mar. En las lomas peladas, desérticas. Aquello que eternamente parte y regresa, y lo que trabaja con fe para ser ruina. Las olas, castillos en el agua. Los molinos, aire que piensa. Cuánta ruina en el mar, y cuánta en tierra firme. Cada piedra, cada canto rodado tiene allí forma de un sueño, y cae en lo más hondo, como se enciende en la inmensidad de la noche una sola bombilla, valiente y solitaria, de eremita o de barco. Acaso las dos cosas al mismo tiempo, una ermita flotante, un barco anclado sobre un monte. Cuántas cosas contrarias se barajan. El azul y su ausencia. La sal y el agua dulce. Frente al mar, la tierra dura y yerma. Y en la erosionada superficie donde los huesos de animales errantes se blanquean a la intemperie, huesos de hombre y de bestias ya mezclados, las más pequeñas flores vivas, puntadas de un tapiz, letras de un salmo. Lugar remoto que se queda dentro, más cerca que un latido. Pocos parajes tan solitarios habrán dado a un alma tanta compañía. Aquel extremo de un llegar que es origen, principio, y es origen, principio, de un llegar extremo, de un misterio. Y como en todo misterio, la puerta que se abre, cierra otra estancia. 

En muchos de los poemas que se recogen en estas páginas, en muchas de estas fotografías, hay algo de todo esto. Se diría que los poetas convocados aquí, incluido entre ellos el fotógrafo, otro poeta, tratan de dilucidar el misterio de ese lugar, el Cabo de Gata, tan fascinante. No conoce uno a nadie que habiendo estado en él, no haya quedado impresionado para siempre, convencido de haber llegado a un confín que va por delante, como el horizonte, inalcanzable y a la mano.

Leamos las páginas en las que el Cautivo cuenta en el Quijote su vuelta a España. Habla el Cautivo. Habla, como sabemos, Cervantes de sí mismo de ese modo elegante de no hablar de sí mismo. Los dos llegaron a playas levantinas. Los dos llegaron, quiero pensar ahora, al Cabo de Gata, ya que de haber desembarcado donde ellos lo hicieron, no lo reconocerían. Probablemente, viendo en qué hemos convertido aquellos parajes, profanados y de qué modo, habrían dado media vuelta, a su naufragio. Sólo en lugares como este Cabo de Gata, cada vez menos frecuentes, sentimos que ha sido conservado lo primigenio. La palabra del Cautivo. Lo sagrado. La metafísica, lo que está más allá de lo conocido. El metafísico Cabo de Gata tiene aún la rotunda cadencia de un hexámetro griego, el temblor que experimentaron tantos volviendo de los baños de Argel, desde la muerte. Y sentimos en él lo que acaso sintieran los cautivos: que aquellas desiertas playas eran el Occidente del Levante del que venían, el levante de unos recuerdos que ya nunca podrán olvidar. Para quien viene de África, esto es Europa; para quien llega de Europa, esto ya es África. Y de ese modo los faros marítimos parecen confundirse aquí, y sólo aquí, con las antiguas torres de los vigías, lo que lanza al mar un haz de luz y lo que mete en tierra la voz de alarma. La hospitalaria luz, la inhóspita voz. La luz que guía a los cautivos, la voz que previene del corso a los que acaso no valorarán su libertad hasta que la pierdan.

Esa es, creo, la razón por la que tantos poetas, desde hace ya tantos años, llegan atraídos a este lugar, reclamados por ese abismo al que ellos prestan oídos, el abismo del reconocimiento de cuanto somos, el abismo del extrañamiento de cuanto fuimos, un abismo profundo, hacia lo hondo, y un abismo en altura y luminoso. El traje en que se presenta a nosotros, tan singular, tan único, el árido paisaje, el mar inmóvil, las playas de piedras negras, los parduzcos yerbajos azotados por el viento, las tristes alquerías, el bostezo entre las lomas de una casa encalada, la risa incontenible de un árbol verde desafiando él sólo al desierto que avanza, no son sino un modo humano de hacer visible lo que parece estar destinado a otra parte, a otro tiempo, a otra vida.

Por tal razón puede llamarse a este lugar Lugar de la inminencia, del acontecimiento, lo que nunca deja de suceder, habiendo sucedido; lo que no dejará de suceder porque esté sucediendo.




Fotos de Pérez Siquier, del libro Al fin y al cabo (VV.AA. Prólogo AT. CentroAndaluz de Fotografía, 2008)


4 avril 2014

Emigrantes

CON esta fotografía ganó el estadounidentes John Stanmeyer, de National Geographic, el World Press Photo 2013. A diferencia de la que se publicaba ayer aquí de Pedro Armestre, que no necesita palabras, esta, sin ellas, acaso no se entendiera del todo. ¿Sería la misma foto si nos dijeran, por ejemplo, que se trata de unas gentes congregadas en la playa fotografiando el paso de un cometa o una publicidad de móviles?
Tratándose de unos emigrantes somalíes que buscan cobertura para sus móviles en las costas de Yubuti todo cambia. Sin esa palabra, emigrantes, la foto, más o menos bonita, sería banal. Por tanto, ¿estamos ante una foto buena; ante una foto bonita, pero no buena; o ante una foto que no es una cosa ni otra? De donde podemos deducir que en ocasiones una palabra vale por mil fotografías.


3 avril 2014

Muchos y pocos

PEDIMOS a una fotografía que diga el mundo de una manera sesgada, tal y como decía Emily Dickinson que había de decirse la verdad. Y pocas fotos habrán expresado mejor la locura de los Sanfermines que esta, memorable, de Pedro Armestre, premiada ayer con el Ortega y Gasset de periodismo. Se diría a medio camino entre Canaletto y Blade Runner, pasando por Quo vadis. Y acaso lo más extraño y valioso de esta imagen sea comprobar cómo despertará en unos, muchos, el deseo de hallarse en ese lugar y tiempo y en otros, pocos, el aborrecerlos, sin que lleguemos a saber nunca si el fotógrafo se ha metido entre los muchos o los pocos.


20 mars 2014

Japón en el Rastro

AUNQUE desapareciera de nuestra vista en pocos minutos, no lo hizo sin dejar antes su tenue polvo. Alas de mariposa. Vísperas de una primavera que hoy, al fin, abrió sus pétalos como la niebla abre los suyos. Nada más fuerte que el pasado o la niebla, pero nada menos frágil que la memoria.






Sashichi Ogawa Photographer, Japanese Life, Yokohama, 1892.