Galicia está lejos de todas partes, de Europa y de América, y de Galicia nos llega hoy un libro que nos recuerda que Galicia puede estar lejos de todas partes, pero muy cerca de la poesía: La ilustración gráfica en Galicia (1880-1936), de María Victoria Carballo-Calero y Jorge Valera Barrio (Ed. Duen de Bux, Orense). A la manera de los libros que edita la modélica Campgràfic, entre los que los autores citan Impresos de vanguardia en España, de J.M. Bonet e Imprenta moderna como sus inspiradores, se recogen aquí libros, viñetas, revistas, papeles impresos singulares desde un punto de vista tipográfico. No habrá hoy un mapa más fiable para ese misterioso y secreto país de las imprentas galaicas, nadie lo habría podido hacer tan minuciosa y cuidadosamente. De las prensas gallegas han salido obras memorables, todas las que tuvieran que ver con Valle Inclán, con Nos, con Castelao o con Seoane lo fueron. Le gustan a uno también mucho aquellas otras más modestas que sólo pueden haber salido de Galicía: tipografías de pobre, mal papel, tipos comunes y esa rara belleza que sólo tienen las flores descomunales y un poco monstruosas que aman tanto los aldeanos como para ponerlas delante de las casas y separarse así de la carretera: dalias y gladiolos. Hay que aprender a ser pobre, hay que desaprender mucho en tipografía, y más hoy con los ordenadores. Volver a los modelos antiguos, simples, de las imprentas gallegas, de pueblo, que hicieron tanto con tan poco. Lo que no hubiese dado uno por haber compuesto esta cubierta de Picadillo. Hay, claro, en el libro que nos llega ahora, ejemplos más nobles y refinados de ese arte. Lo hemos leído de un tirón. Nos admira de Galicia que todo suceda en dos o tres parroquias, todos son amigos o parientes, y siguen siéndolo incluso cuando ya son difuntos.

(Cubierta del libro comentado, cubierta de Maside para Viaje y Fin de don Fontan, de Dieste, reproducido en el libro de Carballo-Calero y Valera, y cubierta anónima de Pote Aldeano de Picadillo que no se incluiría en ningún manual de tipografía, pero que a uno le gusta mucho, empezando por la foto. Los autores del libro sabrán comprender que entre tantas muestras de excelente tipografía como hay en su libro, haya uno elegido sólo una, siendo las de mi cosecha, como digo, una tan... suya, y otra, lírica, muy a lo Juan Gris modernista, aunque modesta)




