21 mars 2012

Fraternidad republicana

LOS papeles llaman a engaño a menudo. Este, misteriosísimo, desde luego confunde. Del tamaño de una estampa, no sabemos con qué motivo se imprimió ni quiénes estaban detrás de él ni en qué época se hizo. Cosa segura es que circularía entre alguna gente, poca o mucha, pues para eso se imprimen los escritos. Por su frente, podríamos pensar en algo pío, y aun ultramontano. ¡Esa cruz roja, unida al nombre de Santiago, evoca tan a lo vivo la sangre que se vertió en su nombre! Sin embargo, leemos en el anverso este breve texto, propio de una sociedad masónica, y todo cambia y lo explica la falta de firma del pasquín y esa palabra mágica que abría todas las logias: fraternidad.
"Los Comuneros de Castilla, defensores de las libertades patrias contra el Cesarismo, llevaron al pecho una cruz roja en la batalla de Villalar (1521), donde pronunciaron la invocación anteriormente consignada [¡Santiago y Libertad!]; por lo cual debemos honrarnos los españoles con dichos símbolo y emblema, representativos del ideal de fraternidad republicana de los Concejos castellanos".
Quién sabe si alguno de los lectores (*) de estas líneas nos ayudará a concluir la historia que tuvo origen para mí entre las páginas de un libro viejo, donde alguien la dejó olvidada o abandonada de modo deliberado, con la esperanza de que cruzara los años como la botella de náufrago cruza los mares.

(*) Y así podría haber sido, si este pasquín es parte de la estela que dejó tras de sí  la logia Comuneros de Castilla,  de 1871, fundada por  el republicano Ramón Chaparro y estudiada por Françoise Randouyer, de la Sorbona de París en el artículo "Los Comuneros de Castilla ¿Una logia revolucionaria?" que nos envía el amigo Àlex Figueras.

20 mars 2012

El tesoro del pajarero (y 3)

NUNCA hubo en España tantos pájaros en jaula ni tanta afición a enjaularlos como en la posguerra. Esta afición dio al traste con otra anterior, la colombofilia, surgida de las legendarias historias que se contaban, acaecidas durante la primera guerra mundial. Después de la guerra civil, sin embargo, había muerto ya tanta gente que las palomas no hubieran sabido ir a ninguna parte, sin contar que fue tan aguda el hambre, que a la mayoría se las comieron. Desaparecieron, pues, las palomas mensajeras, y prosperaron las aves de jaula y canto. Fueron las únicas que podían traer un poco de consuelo a tantos huérfanos y viudas. En ellas tal vez muchos veían una metáfora de la libertad, consolándose así con un canto que a pesar de nacer entre barrotes, o precisamente por ello, era enteramente libre. Años después también esa afición a criar pájaros en jaula fue decreciendo: tal vez nos resultaba demasiado dolorosa la visión de un animal que estando en una jaula tanto recuerda la condición humana. Paradójicamente, el canto de las aves, nos distrae de tales negocios melancólicos.
Cada pájaro sabe el suyo y lo canta como sabe, nos dice nuestro pajarero, en tanto algunos, no satisfechos, les enseñan algunos nuevos, por variarles su tristeza y con esta, variarse la suya propia.
De esto trata el Tesoro del pajarero en las páginas dedicadas a los canarios, "pájaros indígenas de la gran Canaria, de donde tomaron el nombre, y de donde se trajeron por los años de 1417, cuando se conquistó aquella isla", y de cómo puede enseñárseles a cantar: "Después del ruiseñor, el canario es entre todos los pájaros el que mejor pecho tiene para el canto, y cuando es nuevo aprende con facilidad todas las tocatas que se le enseñan, con tal de que se tenga una flauta, organillo, etcétera, para tocar repetidamente los sones que se quiera que aprenda (...) pero téngase entendido que no se le deben enseñar más que una o dos tocatas, porque si se les hace aprender más las confunden unas con otras y nada aprenden con perfección".
Aconseja el pajarero a continuación ni enseñarles muchas ni en otro tono del suyo, porque no atinando en el tono, los pájaros se fuerzan al cantar, y revientan, que es lo que puede pasarnos también a todos.
Quedémonos aquí,  por no alargar más la cosa. Ya irán vinieron currucas, verderones, pardillos o petirrojos, calandrias, chamarices, reyezuelos, hortelanos, pinzones, mirlos, avefrías, tordos, estorninos, tórtolas...

19 mars 2012

El juez juzgado, condenado y absuelto

No resulta fácil tener una idea ponderada de las cosas, y esto no es sólo privativo de los españoles. Pasa en todas partes. Encarcelaron a Vera y Barrionuevo, secretario de Estado y ministro socialista, respectivamente. Felipe Gon­zález, el ex presidente de Go­bierno que los había nom­­­bra­do, acu­dió a la puerta de la prisión el día que iban a entrar en ella condenados por su papel en la guerra sucia contra Eta. Algunos interpretaron su presencia allí como un “Me parece bien lo que hicisteis en su día, a saber, secuestrar y torturar secretamente a los terroristas; no hicisteis nada diferente de lo que hacían ellos a la luz del día, y esto le pareció bien también a una buena parte de los españoles, incluidos aquellos de la derecha que se han aprovechado de tales conductas para desalojarme del poder, y me parece mal lo que hacen ahora los jueces enviándoos a la cárcel; ah, y gracias por vuestro silencio”. Uno de aquellos jueces era Baltasar Garzón, que hace unas semanas fue condenado en parte por razones no ajenas a aquel proceso y en parte porque el camino hacia la verdad y la justicia no admite atajos ni sobrepasar el límite de velocidad. 

En muchas partes se ha dado a entender que tras la unanimidad de los siete jueces que han condenado a Garzón había una oscura trama conspirativa, insinuando que se habían puesto de parte de los corruptos. ¿Pero no podremos preguntarnos si el Estado de Derecho es o no  incompatible con la idea de que el fin justifica los medios? 

A esa causa siguió otra. Como espectáculo podría estar bien desenterrar a Franco y a sus ministros, sentarlos en el banquillo y desposeerles de la victoria en la guerra civil por genocidio, como se le desposee a alguien de un triunfo olímpico por dopaje. Nos conformaríamos incluso con menos: con conocer toda la verdad sobre la guerra, y eso es más o menos lo que pretendía Garzón aplicando a unos delitos atroces el “tipo penal de genocidio” que no existía cuando se cometieron, sólo porque ese era el único modo de no darlos por prescritos y poder juzgarlos. Esto lo sabía él, porque conoce la ley, y lo sabían los magistrados, que proclamaron su error en la sentencia que lo absolvió. 

Uno cree, como tantos, que Garzón ha sido un gran juez cuando acertó (siempre le deberemos el caso Pinochet y la importante concienciación social sobre las fosas del franquismo, un punto de no retorno en ese asunto), y se le recordará por ello, y quizá menos cuando se despeñó por sus propios atajos e instrucciones, y también se le recordará por ello. Es, sí, humano errar, pero la ley está para que se cumpla, y si no hay leyes apropiadas, han de cambiarse o hacer otras nuevas. Se ha dicho que podrían  haber sido más benévolos con él. ¿Habrían podido? Un conductor puede creer tener buenas razones para sobrepasar el límite de velocidad en una carretera. Siempre hay excusas. El radar sin embargo lo pilla. En ese caso, ¿puede hacer la guardia civil otra cosa que multarle? ¿Se entendería que no lo hiciera? Saber que el Estado de Derecho hará cumplir la ley da tranquilidad, o debiera, sobre todo, a quienes no la infringen, porque todos preferimos llegar a la verdad y la justicia un poco más tarde, a quedarnos por el camino.
    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 18 de marzo de 2012]
El Rastro, 18 de marzo de 2012

18 mars 2012

El tesoro del pajarero (2)

SE dedica la segunda parte del Tesoro del pajarero a las aves de pajarera o canto. 
Una prueba dificilísima para todo poeta es hablar del ruiseñor sin afectarse. El anónimo autor de este Tesoro lo describe así, y por eso decíamos ayer que tanto o más placer nos causa oír al ruiseñor cantando en su boscaje umbrío que tenerlo ante los ojos en la página de un libro como este:
"El ruiseñor franco es un pájaro más pequeño que el gorrión; pero mucho más ligero que este, y tan célebre por su canto que no hay otro que le esceda en dulzura de voz, ni en la variedad de tonos y gorgeos. Tiene el pico largo, flexible y pardusco, y cuando lo abre se le ve una ancha boquera de color amarillo anaranjado: la pluma de la cabeza, cuello y espalda es de un color moreno oscuro, y la garganta, pecho y vientre cenicienta.
"El macho canta con suma gracia, pero la hembra es muda. Los ruiseñores que se han cogido en los bosques, sólo cantan en abril y mayo: los que se han criado en casa desde pequeñitos cantan desde diciembre a mayo, y en este último mes suelen cantar de día y de noche, de manera que algunos se revientan (...) Se conoce que el ruiseñor es macho, cuando en las dos o tres plumas del ala se perciben los estremos negros; en las patas, que miradas al trasluz parecen encarnadas; y sobre todo en el cantar, que es la señal más cierta (...) El que habita en los campos canta durante toda la primavera, y cesa de cantar luego que empolla; el que se cría en jaula canta siempre aun durante la noche, y aprende a silvar y a imitar a los demás pájaros si le enseña".
Como no podía ser de otro modo en quien tiene tanto. La señal más cierta.
                              (Continuará)



17 mars 2012

El tesoro del pajarero (1)

ENTRE todos los oficios como se trajeron aquí hace unos días, no figuraba el de pajarero, habiendo conocido a uno, cuando yo era niño, que se ganaba la vida cazando los pájaros y vendiéndolos por los bares, si los traía muertos, y en su tienda, si eran vivos.
De cuantos animales hacen compañía al hombre entre las cuatro paredes de su casa, acaso sea la del pájaro en su jaula la más humilde de todas, la mínima expresión de compañía. A diferencia de lo que ocurre con gatos o perros, a los que acariciamos, a los que a menudo permitimos que duerman en nuestros regazo o a los que confiamos nuestros sueños, hablamos con los pájaros a través de los barrotes de su jaula y sólo los tocamos, el día en que, hallados muerttos, los sacamos para envolverlos en una hoja de periódico.
Pero en pocos lugares es más feliz un pájaro que entre las páginas de un libro. Se diría que son las líneas de palabras los únicos barrotes que no detienen su vuelo, y así no es nada extraño comprobar que en cuanto cerramos un libro en el que se habla de ellos, los pájaros se ponen a volar de un sitio a otro como en una de esas pajareras tan grandes que caben en ella toda una caravana de camellos.
Así me ha ocurrido una vez más leyendo este Tesoro del Pajarero o arte de Cazar con toda clase de redes, liga, reclamos, lazos y demás armadijos, seguido del modo de criar, enseñar y curar a las aves menores de pajarera o canto, obra recopilada por una sociedad de cazadores de Madrid, y publicada en 1858 en la imprenta de don Ramón Campuzano.
                                                                            (Continuará)

Las estampas que ilustran este asiento y los que vendrán del mismo asunto son litografías originales de las Obras de Buffon editadas en Barcelona entre 1832 y 1835.

16 mars 2012

Meine Dienstzeit. Monumento de barbarie (interludio)

Meine Dienstzeit. Mi servicio militar. Otro pecio del Rastro. Se lo recordó a uno el Europa Kalender de antesdeayer, la agenda divisionaria de ayer. Todos los alemanes que acabaron en España, tras la derrota, con su novela, con su mentira, amparados por las autoridades que habían cantado la palinodia del Reich hasta cinco minutos antes de su desaparición. Aquí se ocultaron, aquí borraron su pasado. El dueño de este libro artesanal arrancó todas y cada una de las fotos que hubo en él, días de gloria. Él u otro. Llegó vacío al Rastro. Cientos, miles de soldados alemanes con sus pequeñas leikas haciendo la guerra y fotografiando sus conquistas europeas. Su siniestro safari humano. Imitaban al Führer, a quien también le gustaba llegar a los sitios y posar para la posteridad. En París, por ejemplo, delante de la Tour Eiffel, como el cazador que acaba de abatir un grandioso animal de acero. Su deliro se escribía con N de Napoleón. El de este pequeño álbum en octavo es más modesto: lo ha decorado con un casco de papel maché pintado con purpurina plateada. La verdadera dimensión de aquel régimen. Su estado exterior muestra los estigmas del tiempo. Parece haber pasado por el frente ruso, tal es su deterioro. Impresiona en este álbum la ausencia de fotografías, que sabemos pequeñas por los soportes que las sujetaban a la página, esa clase de fotos en las que los humanos tienen el tamaño de insectos. De repente te explicas la afición de Jünger, de los jünger del mundo: y si respetas en otros la entomología, en él te hiela la sangre. Por lo demás recuerda este álbum una casa desvalijada, con todas sus páginas desiertas: en cada una de ellas el estigma de lo que no por invisible es menos visible. Abruman, tanto como el crimen, las huellas del crimen. Monumentos de barbarie. 


Cubiertas y páginas interiores del álbum Meine Dienstzeit

15 mars 2012

Nido de agendas

ESTA, editada para los voluntarios de la División Azul, es de 1943 y está inspirada en alguna alemana. En dieciseisavo o pequeño octavo (10,5 x 7,50 cms.) y encuadernada en tela roja. Tipográficamente está bien resuelta, más que bien, aseguraríamos. Siempre encontraremos perturbador el bien al servicio del mal. El bien floreciendo, como un hongo, sobre algo que se pudre. El tono de esta es muy distinto de la de ayer. En 1943 nadie piensa en la derrota, muy al contrario. Todo en ella avasalla con triunfalistas y aterradores ademanes.
Se detiene uno en leer las frases que han incluido para levantar la moral de la tropa y enardecerse: "El ejército alemán es el arma más poderosa al servicio de la libertad de Europa. Adolf Hitler". Otra suya: "Es sublime vivir en una época que coloca ante los hombres empresas trascendentales". Abundan asimismo las píldoras de Mussolini, de Franco, José Antonio, Ribbentrop o Goebbels. No dudan tampoco en utilizar para su propaganda a Goethe: "El verdadero descanso del hombre auténtico es la acción"; o a Homero, "No es bueno el gobierno de muchos; uno debe ser jefe". Entre las efemérides y el modo de presentarlas  cristaliza un involuntario humor surrealista: "12 marzo Viernes: 1935: Inauguración de la línea telefónica directa Berlín-Tokio. 1648. Muere en Soria Tirso de Molina"... 
Dura poco el humor. Busca uno en los pliegues de estos documentos el aire de la época. Lo encuentra por todas partes, las frases, las fotos, el tono del papel. Y llega a hacerse irrespirable al cabo sólo de unos minutos.