LOS papeles llaman a engaño a menudo. Este, misteriosísimo, desde luego confunde. Del tamaño de una estampa, no sabemos con qué motivo se imprimió ni quiénes estaban detrás de él ni en qué época se hizo. Cosa segura es que circularía entre alguna gente, poca o mucha, pues para eso se imprimen los escritos. Por su frente, podríamos pensar en algo pío, y aun ultramontano. ¡Esa cruz roja, unida al nombre de Santiago, evoca tan a lo vivo la sangre que se vertió en su nombre! Sin embargo, leemos en el anverso este breve texto, propio de una sociedad masónica, y todo cambia y lo explica la falta de firma del pasquín y esa palabra mágica que abría todas las logias: fraternidad.
"Los Comuneros de Castilla, defensores de las libertades patrias contra el Cesarismo, llevaron al pecho una cruz roja en la batalla de Villalar (1521), donde pronunciaron la invocación anteriormente consignada [¡Santiago y Libertad!]; por lo cual debemos honrarnos los españoles con dichos símbolo y emblema, representativos del ideal de fraternidad republicana de los Concejos castellanos".
Quién sabe si alguno de los lectores (*) de estas líneas nos ayudará a concluir la historia que tuvo origen para mí entre las páginas de un libro viejo, donde alguien la dejó olvidada o abandonada de modo deliberado, con la esperanza de que cruzara los años como la botella de náufrago cruza los mares.






