12 décembre 2012

Abrecartas

HACE un año se contaba en este almanaque el origen de esta pequeña colección de abrecartas, que nunca quiso serlo. El curioso puede volver a aquellas líneas. Aunque estén todos ellos relacionados con los libros viejos, muchos de los cuales se encuentran intonsos, seguramente habrá una razón psicoanalítica que se me escapa, relacionada con las cartas y el deseo de recibirlas. Dejemos que otros hagan literatura con ese penetrar y desgarrar el papel. Quedémonos con eso, con la corta vida de un objeto llamado a desaparecer, unido por un lado a la irrupción y proliferación de los sobrescritos y por otro a la desaparición de los libros intonsos y el correo tradicional. A esa familia se han venido a sumar estos tres nuevos encontrados en el 2012, el último hace tan sólo unos días. El primero es un abrecartas y marcapáginas modernista de marfil y unas malvas de metal dorado, el segundo uno art decó de pasta y metal y el último, el más exótico de todos, uno procedente de Mauchline, pueblecito escocés donde se  desarrolló durante la segunda mitad del XIX y hasta 1933 una industria de cajas y suvenires  con sus característicos grabados estampados sobre madera de arce, hoy muy apreciados por los coleccionistas. Que este haya llegado desde Mauchline al Rastro cien años después de fabricado es menos misterioso de lo que parece. Pero dejemos, sí, que otros hagan literatura con ello. 

El último, modernista (2012)
(2013)
Diciembre de 2013
Septiembre de 2014


Abrecartas y fábrica de Mauchline (Escocia)




11 décembre 2012

Por qué a los hombres les cuesta decir guapo


PRODUCE ternura ver las reservas de muchos varones a la hora de hablar de la belleza de otro varón. Evitarán, si pueden, referirse a ello, o añadirán incómodos que no son expertos en ese asunto o bien que es algo que tampoco les incumbe especialmente ni les interesa en absoluto, pasando por adjetivos y expresiones como “guapo” o “apuesto” o “está muy bueno” a tal velocidad que recuerdan a esas viejas solteronas que se quitan de un sitio en cuanto sienten una corriente de aire frío. Todo lo contrario que suele ocurrirles a las mujeres. Dispuestas de buena gana a proclamar la belleza de otra mujer sin ahorrarse un solo adjetivo, incluso si es rival, tanto como la belleza de otra mujer parece interesarles detenerse en ella, estudiarla y analizarla y finalmente proclamarla, pues incluso cuando la nieguen o denuesten con razón o sin ella, dejarán sentado que si de algo entienden ellas precisamente  es de eso, de belleza. 

Rastro, 18 de noviembre de 2012.

10 décembre 2012

Lo peor de ser ricos


TITULABA uno el artículo de la semana pasada “Lo peor de ser pobres”. Le toca esta a lo peor de ser ricos. ¿Pero es que acaso hay algo bueno en ser rico?, se preguntará alguien. Los ricos, claro, sólo le ven ventajas a serlo. Como son propietarios de la mayor parte de los bienes y tierras de este mundo dan por supuesto que sin su inteligencia y su audacia no habría fábricas, empresas ni progreso ni, por tanto, bienestar para una gran  parte de la población a la que proporcionan trabajo y unos salarios que tienden a considerar en general excesivos, y como además son los únicos que pueden emplearse en la beneficencia y la filantropía creen de buena fe que  sin ellos  el número de pobres, de los que piensan que lo son en parte debido a su propia gandulería y “mala índole”, como decía Baroja, también iría en aumento.

¿“Ricos, ricachos y demás ralea”, como diría también Baroja? No, uno no es cresófobo, pero... Recuerdo que de chico me intrigaba cómo digerirían los ricos aquellas palabras de Jesús que recogieron San Mateo y San Lucas en las que decía que le sería más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios. Les veía a muchos de ellos en misa de doce los domingos, en la Virgen del Camino, la iglesia de moda en León, y me decía: ¿qué pensarán al oír ese funesto pronóstico, se angustiarán? Pues no, al contrario, se les veía orondos y felices, esperando impacientes la salida de la iglesia para ir a tomar el vermú y atracarse de nécoras y percebes en las marisquerías cercanas. Sólo más tarde comprendí la razón de su tranquilidad: no se consideraban ricos. Los ricos no se ven a sí mismos como tales, porque siempre tienen a alguien al lado que lo es más o piensan que no lo son del todo porque aún les queda mucho dinero por amasar.

De ahí que sean admirables los ricos que se reconocen ricos con la misma naturalidad que el pobre que se reconoce pobre. Ocurrió hace unos meses en Alemania y ha vuelto a suceder en los Estados Unidos. Lo han hecho con un propósito: pedir a sus respectivos gobiernos que les suban los impuestos, pues consideran que reciben de la sociedad más de lo que ellos le dan. No tratan de narcotizar su conciencia con fiestas de la banderita, ni siquiera con voluntariados sociales ni profilaxis oenegistas. No quieren tampoco ejercer la caridad, sino arbitrar leyes más equitativas y justas. No sabemos si se han tomado en serio lo del ojo de la aguja ni si creen en el cielo, pero sí que su propia felicidad es inseparable de la de sus vecinos. ¿Y en España? Los imagina uno diciendo, como en una película de Berlanga, que las cosas están muy “achuchadas” para todo el mundo, al tiempo que sacan del país todo el capital que pueden. Hasta una exministra socialista de la vivienda ha salido diciendo que lo que tienen que hacer los embargados y desahuciables es pagar sus deudas a los bancos. ¿Es que ya no hay vergüenza en esta pobre piojera nuestra? ¿Ni siquiera un solo justo, quiero decir, un solo rico, que libre a este país de la vergüenza, ya que no es fácil librarle de la miseria; que salga mirando a los ojos a la gente y diga: cuenten conmigo? Bueno, sí, contamos con uno que ha hecho público su donativo a Cáritas: el 0,02% de sus beneficios.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 9 de diciembre de 2012]

9 décembre 2012

Agua destilada (aforismos)

UNA obra de arte sin defectos es a la vida lo que el agua destilada al agua.
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APAGABA su sed con agua destilada y respiraba oxígeno de botella. Le hicieron académico.
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HAY títulos en cinemascope: A todo el mundo no le gusta el amarillo de César González Ruano, por ejemplo.
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EL oficio más triste de todos es el de viajante de sí mismo, la agitprop del yo.
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El caprichoso comportamiento de los sufijos: nadie podrá explicarnos por qué el drama degenera en dramón, en tanto que sólo la novela excelsa se eleva hasta novelón.

Paso subterráneo. Madrid, 1 de diciembre de 2012

8 décembre 2012

Tipografías de pobre

HABLÁBAMOS a propósito de La España Agrícola de los encantos de las tipografías de pobre, aquellas hechas apenas de casi nada. Como algunos guisos de las viejas ventas españolas pueden resultar refinadísimas, a pesar de su aparente tosquedad. Se diría que detrás de cada una de ellas hay la experiencia de maestros tipógrafos más compleja de lo que salta a primera vista.
Vienen aquí estos dos pequeños volúmenes de una colección que a pesar de ser muy popular en su tiempo, resultan hoy extremadamente raros, si le hacemos caso a Iberlibro, la Bolsa de los libros viejos.
El tamaño y el papel dicen mucho también: estos están impresos en cuarto y sus cubiertas son de un papel estucado muy agradable al tacto. Lo peculiar en estas cubiertas es que, como es frecuente en la época, parecen haber sido compuestas con los primeros tipos que tenían a mano, dejados allí a voleo, como las escaleras en las viejas casas españolas, pero esa improvisación y aparente tosquedad recuerda la mano de una vieja cocinera que sazona su guiso a ojo, guiada por su experiencia y su instinto, virtudes insustituibles del artesano.

El Bachiller González de Rivera, Ángel Pastor. Biblioteca Sol y Sombra, Madrid, 1910. Ginés Carrión, Fernando Gómez (Gallo).  Biblioteca Sol y Sombra, Madrid, 1908. 

7 décembre 2012

Pródigo Velázquez

LA noticia debería haber venido en la primera plana de los periódicos. ¿Hubo acaso una mejor? Sin embargo sólo el que llegara a la página 39 pudo encontrársela: el retrato de don Sebastián García de la Huerta, conocido como El inquisidor, de Diego Velázquez, ha reaparecido. Lo poco que se nos dice de él es confuso, casi policiaco: los propietarios de la obra, sudamericanos o residentes en Sudamérica que se mantienen en el anonimato, contactaron con la restauradora del Prado, Carmen Garrido, especialista en Velázquez, y le cuentan que tienen en su poder la pintura. Se sabía, nos recuerdan, que había dos retratos similares inventariados, de uno de los cuales se pierde la pista en la Guerra Civil. ¿Es este el que acaba de aparecer, el de la guerra? ¿El otro? Nada se nos aclara. Sólo que los propietarios llevaron a la señora Garrido hasta Munich, donde se encuentra en la actualidad la obra, para que pudiese verla personalmente, tras de lo cual la experta ha declarado que para ella la autoría de Velázquez no ofrece la menor duda. La vida, pues, ha sacrificado hoy sus mejores corderos y nos ha invitado a todos al convite para celebrar el regreso del velázquez pródigo. Las razones por las cuales ha tardado tanto tiempo en volver a la casa del padre, quiero decir, a la casa de todos, serán seguramente misteriosas y novelescas, pero sólo hay motivos de alegría. ¿Y el retrato? Hablamos de un inquisidor. Por su oficio sería seguramente un hombre intransigente y crispado, pero Velázquez nos da el rostro de un hombre melancólico, flemático, comprensivo al que, como les sucede a tantos de los personajes que retrató, le sacó lo que tenía de común con todos nosotros, tal y como ya había hecho antes y seguiría haciendo otras veces con sus amigos bufones o sus amigos los borrachos y mendigos o su amigo el rey, o dicho de otro modo, lo que todos tenemos de borrachos, bufones, mendigos, reyes.


6 décembre 2012

Jugos, juegos (aforismos)

LO que hace fascinantes al girasol granado y al panal de miel no es tanto su semejanza, sino el modo tan diferente y genuino con que uno y otro atrapan la luz: uno fosilizando el sol en un mosaico de guijarros grises y el otro licuándolo en oro rojo y crepuscular.
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RUIDOS de tripas: juegos gástricos.
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NADA puede un gran defecto contra una pequeña virtud, y no digamos contra las grandes. Las obras maestras están llenas de pequeños y aun grandes defectos, pues no serían maestras sin unos y otros.
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LO vivo está lleno de defectos. Sólo lo muerto es, en tanto que muerte, perfecto. De lo que se deduce la superioridad del defecto, o sea de la vida, no sobre la virtud, sino sobre la perfección.

Rastro, 2 de diciembre de 2012