ACABA de publicarse un libro en el que al parecer se prueban sobradamente las raíces judías y leonesas de Miguel de Cervantes.
Presentaron ese libro mi hermano Pedro y Antonio Gamoneda. Aquí vienen el vídeo de la presentación y transcritas las palabras de este último, en las que de modo reiterado le llueve a Miguel de Cervantes tantos "don Miguel" para arriba y "don Miguel" para abajo, que da gloria verlo.
Cervantes nunca tuvo ni se puso el don, y no es esta una cuestión baladí, que diría el profesor Rico, ni mucho menos. Es incluso un asunto capital.
En una sociedad tan estamentada como aquella de la que habló Cervantes, y al don se refiere él de forma explícita y varias veces en el Quijote (II, 2; II, 5; II, 6), importaba mucho ese título, llevarlo o no, "conteniéndose en los límites de la hidalgía" o del linaje que le hubiese tocado a cada cual en suerte, sin "arremeterse" a caballeros, únicos que podían llevarlo. Sin dones ni donas, dirá Teresa Panza, que no quiere que "me le pongan un don encima que pese tanto". Que, en efecto, pesa mucho el don, y Cervantes fue un hombre que vivió y murió ligero de equipaje,
Miguel de Cervantes ni fue hidalgo ni fue caballero ni siquiera bachiller, únicamente un soldado viejo y un autor de comedias fracasado. Quiero decir que no sólo la vida o vidas de Miguel de Cervantes están vividas sin ese don, sino que toda su obra está escrita sin él, por eso quienes se lo ponen tan alegremente le están quitando todo aquello que acaso sólo porque nació lejos del tal don, sigue vivo entre nosotros.
Miguel de Cervantes ni fue hidalgo ni fue caballero ni siquiera bachiller, únicamente un soldado viejo y un autor de comedias fracasado. Quiero decir que no sólo la vida o vidas de Miguel de Cervantes están vividas sin ese don, sino que toda su obra está escrita sin él, por eso quienes se lo ponen tan alegremente le están quitando todo aquello que acaso sólo porque nació lejos del tal don, sigue vivo entre nosotros.
En cuanto a lo demás de la intervención de Gamoneda, qué decir. ¿Qué decir de ese rotundo "Don Quijote es don Miguel (...) necesariamente él mismo"? Pues esto: no sólo, don Antonio, y no necesariamente.
Cualquier lectura que se haga del Quijote, si de veras se piensa que en él pesa tanto la vida, pasa por no sacarse de la manga los dones, así como así, ni otras donosas suposiciones, aunque la verdad es que la vida y la obra de Cervantes son tan pródigas con todos los que nos acercamos a ellas que raro será no salir de su trato siendo un poco mejores, aun a riesgo de salir también un poco más locos, como don Quijote.
Y del libro en cuestión no dice uno nada aquí, porque, siendo tan reciente, no lo he leído, pero me alegraría que sus tesis, como otras muchas de otros mil libros, pudieran verificarse un día, y no tanto por dejar acreditado que Cervantes fue de León (lo que no tendría por qué llevarnos a recordar aquello que decía José Fernández de la Sota, recogido por Aitor Francos: "La desgracia de Kafka fue nacer en Bilbao"), sino por añadir algunas certezas a una vida tan falta de ellas.






